Los periodistas nos debemos a la gente que nos lee, nos ve y escucha y, sobre todo, a la verdad. Al final de cuentas, es una simple cuestión de credibilidad. Y eso nunca se logra estando cerca del poder o alabándolo”, señaló Ramos.

MIAMI, E.U.-  Luego de la polémica que se suscitó el viernes pasado entre el periodista Jorge Ramos y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, esto durante una serie de cuestionamientos en la conferencia de prensa en Palacio Nacional, Ramos escribió un articulo en el prestigioso Ney York Times, en el que recalca que el mandatario no es “jefe de los periodistas” y que “tiene la piel my delgada”, en relación a las críticas y la forma en que las toma.

“El presidente, para dejarlo claro, no es nuestro jefe. Los periodistas nos debemos a la gente que nos lee, nos ve y escucha y, sobre todo, a la verdad. Al final de cuentas, es una simple cuestión de credibilidad. Y eso nunca se logra estando cerca del poder o alabándolo”, señaló Ramos.

Como se recordará, a raíz de las preguntas que hizo el periodista de Univision al jefe de Estado, en redes sociales se polarizó el tema, y acusaron al presentador de noticias  de nos actuar con profesionalidad.

"Uno de los pocos puntos en común entre AMLO y Trump es su obvia molestia e impaciencia con la prensa que los cuestiona. Ambos tienen la piel muy delgada, reaccionan duro ante sus adversarios y demuestran una gran habilidad en el manejo de Twitter, Facebook e Instagram. Estos son otros tiempos, suele decir AMLO, expuso Ramos.

Sin embargo, Ramos también valoró que en ninguna parte del mundo un presidente dé una conferencia de prensa todos los días y responde a críticos y contesta las preguntas de los reporteros que asisten.

“Es un extraordinario ejercicio democrático. Los periodistas preguntan lo que quieren, con micrófono en mano y un límite de dos preguntas, según consta en las trece reglas de la conferencia matutina establecidas por la oficina de comunicación de la presidencia. No hay ningún tipo de censura ni es preciso presentar las preguntas por adelantado”, agregó Ramos.

Sobre su visita a las conocidas como “La Mañanera de AMLO” precisó que López Obrador ha utilizado sistemáticamente ese espacio para desacreditar a reporteros, columnistas y a medios de comunicación que lo critican.

“Les llama “prensa fifí”, entre otros calificativos (como conservadores y deshonestos). Él dice que solo está ejerciendo su derecho de réplica. Y lo tiene. Las Mañaneras gozan de una gigantesca distribución en las redes sociales y, muchas veces, dominan las noticias en los medios de comunicación tradicionales”, enfatizó, destacando que las fuertes críticas desde Palacio Nacional a “periodistas incómodos” son preocupantes en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

“La principal labor social de los periodistas es cuestionar a los que tienen el poder. A nosotros nos corresponde ser contrapoder y hacer preguntas difíciles. Pero eso no lo parece tener muy claro el presidente mexicano. Hace poco alabó a los periodistas ‘prudentes’ y sentenció: ‘Si ustedes se pasan, pues ya saben lo que sucede. Pero no soy yo; es la gente’, resaltó Ramos.

En ese sentido, expuso que  López Obrador. Es un presidente  muy poderoso, que controla el congreso, y que ganó la presidencia con un gran respaldo social de más de 30 millones de personas votaron por él, en medio de una nación sumida en la violencia y la corrupción.

“Tras el desastre del gobierno del priista Enrique Peña Nieto, es entendible que AMLO haya logrado acumular todas las esperanzas de cambio. Particularmente entre los mexicanos más vulnerables. Pero eso no significa que AMLO sea intocable. Sería gravísimo que México resucitara algunas de las prácticas de la época —de 1929 a 2000— en que los presidentes dictaban qué publicar y qué no. Y la única manera de evitarlo es siendo imprudentes y desobedientes con el poder. Esa es la tolerancia que López Obrador debe extender. No es falta de respeto; es la manera en que se hace un periodismo vigoroso e independiente”.

HAY UNA DIFERENCIA ENTRE MADURO, TRUMP Y AMLO

En lo que respecta a la comparativa entre López Obrador y Nicolás Maduro, Ramos dijo reconocer que hay una gran diferencia entre ambos: “AMLO aguantó y respondió todas mis preguntas durante la conferencia de prensa en Ciudad de México, mientras que Trump, en 2015, me expulsó con un guardaespaldas de una de ellas en Dubuque, Iowa.

“Los gobiernos de México y Estados Unidos actuaron en conjunto recientemente para sacarme de Venezuela, junto con un equipo de Univisión, después que el dictador Nicolás Maduro nos detuviera y confiscara nuestras cámaras y las tarjetas de video de la entrevista con él. Y todavía no nos han devuelto nada”.

“México no es ni será Venezuela y AMLO no tiene nada que ver con Maduro. Ni con los desplantes racistas y xenófobos de Trump. Pero el presidente de México no tiene por qué descalificar a periodistas que cuestionan su labor; ese es precisamente nuestro trabajo. Los ataques personales sobran y, desafortunadamente, se multiplican e intensifican con mucha peligrosidad en las redes. Sobre todo si el presidente los origina. AMLO puede hacer mucho para proteger y dar a respetar el oficio periodístico”, dijo

“Así como la mayoría de los periodistas no cuestionamos su bien ganada legitimidad —siempre le llamé “señor presidente” en la conferencia de prensa— él tampoco tiene por qué recurrir a descalificaciones innecesarias. Ni a pedirles a medios como Reforma que violen la ética periodística. López Obrador dice que quiere transparencia. Pero si él hubiera dado a conocer la carta que le envió al rey de España, Reforma no habría tenido que recurrir a sus fuentes para publicar el texto”, resaltó.

“La relación poder-prensa siempre estará cargada de tensión. Pero en una democracia en construcción como la mexicana es fundamental discutir, diferir y dialogar; no descalificar. El reto está en seguir viviendo juntos, aunque a veces no estemos de acuerdo”.

“Sí, estos son otros tiempos en México. Los periodistas y el presidente estamos aprendiendo a coexistir. Pero habitamos espacios distintos. El nuestro, siempre, debe ser del otro lado del poder. Sea quien sea quien lo ejerza”, finalizó el influyente periodista de origen mexicano.