Los microplásticos que ingieren las especies marinas no sólo son un riego para los habitantes de los océanos, sino que también pueden ser un riesgo para la salud humana.

CDMX.- En los próximos seis años, por cada tres toneladas de peces nadando en los océanos, habría una tonelada de plásticos, por lo que este material se ha convertido una de las principales preocupaciones para la salud de los cuerpos de agua y del planeta.

En los últimos años, los plásticos que llegan a los océanos han llevado a más de 660 especies de fauna marina a encontrar en peligro su bienestar,  ya que de cada año ocho millones de toneladas de este desecho invaden su hábitat.

Dicho material se vuelve un riesgo para la fauna marina, por el hecho que puede ser ingerido por las especies, o éstas se pueden enredar en entre los plásticos y morir, señaló a Notimex Sarah Kollar, jefa de Extensión del Programa Internacional de Limpieza Costera, Mares sin Basura (International Coastal Cleanup Trash Free Seas Program).

“Si no frenamos la cantidad de basura y plásticos que entran al océano, terminaremos con más basura que peces en nuestros futuros océanos”, alertó la experta.

Hoy en día, el plástico es el principal escombro que entra a los océanos, puede ir desde fibras sintéticas que comprenden artículos como ropa y equipo de pesca, hasta empaques y muchos otros bienes de consumo que son de uso diario, como botellas de plástico, gorras y popotes.

Puso como ejemplo que en 2018, los más de 80 mil voluntarios que ayudaron a la organización a limpiar los océanos encontraron nueve millones 285 mil 600 kilos de basura, y dentro de ella habían 52  mil 258 zapatos, 131 mil 016 pañales y 43 mil 114 juguetes, entre otros objetos.

Los productos más comunes son las bolsas de plástico, popotes, colillas de cigarro, envoltorios de comida, contenedores de plástico y de unicel, además de botellas, tapas y taparroscas.

Una investigación realizada por el organismo en el año 2015, reveló que Asia Pacífico es clave para salvar los océanos si mejora la capacidad de gestión de sus desechos, y con ello, el flujo de plástico que ingresa a los océanos podría reducirse a la mitad para 2025.

Kollar  explicó que el manejo de desechos no solo proporciona una solución crítica a medio plazo para el problema, sino que también puede mejorar la salud pública al prevenir la propagación de enfermedades infecciosas.



Además de reducir las enfermedades respiratorias causadas por la quema de desechos al aire libre y prevenir la contaminación de la cadena alimenticia, tanto del ganado como de los peces y mariscos.

Este problema puede generar riesgos para la salud humana, ya que se ha encontrado que los animales marítimos que se ingieren, contienen micro plásticos, los cuales absorben sustancias químicas del agua que se pueden transferir a los tejidos del organismo huésped, alertó.

En la actualidad se siguen realizando investigaciones sobre los daños que los micro plásticos en los alimentos marinos pueden ocasionar a la salud humana, detalló la jefa de Extensión del Programa Internacional de Limpieza Costera, Mares sin Basura.

Reciclar y eliminar los desechos de plásticos de manera adecuada debe ser una acción que también la población debe adoptar, además de tomar decisiones "inteligentes" al comprar, como la limitación del uso de productos que incorporan envases de plástico excesivos o contienen micro esferas de plástico.

Recomendó también que quienes visiten las playas lleven una bolsa para recoger y desechar adecuadamente su basura, o incluso considerar ser voluntarios en organizaciones que se encarguen en proteger y limpiar los océanos.    (aag)