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Regreso del bisonte a México obliga a garantizar su conservación: CIGAMX

El regreso del bisonte americano a México, una especie legendaria que está siendo reintroducida en algunas regiones de Coahuila y Sonora, es un caso de éxito en la recuperación de especies y la restauración de ecosistemas


El reto es restaurar su hábitat y que su vida sea viable a largo plazo: José Carmelo Zavala. El reto es restaurar su hábitat y que su vida sea viable a largo plazo: José Carmelo Zavala.

25 de agosto de 2026

POR: Hiptex

TIJUANA.- El regreso del bisonte americano a México, una especie legendaria que está siendo reintroducida en algunas regiones de Coahuila y Sonora, es un caso de éxito en la recuperación de especies y la restauración de ecosistemas, por lo que ahora el reto es garantizar que su conservación sea viable en el largo plazo.
Así lo señaló el ingeniero bioquímico José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGAMX), afirmando que el bisonte es un caso de éxito en la reintroducción de especies, como lo fue el cóndor de California en San Pedro Mártir.
“De 23 ejemplares que llegaron a México en 2009, la población del Rancho El Uno ya supera los 500, pero este éxito plantea nuevos retos en cuanto a capacidad de carga del territorio, disponibilidad de agua y alimento, restauración de pastizales y diversidad genética”, expuso.
Luego de la sesión 172 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que trató el tema “El reto de la conservación del bisonte americano en México”, Zavala dijo que el aumento de la población del bisonte implica el reto de recuperar los ecosistemas que son su hábitat. 
“Emociona ver el regreso de un gigante, ver que regresa a las praderas, a ser parte del paisaje mexicano; ahora el reto es garantizar que habite territorios funcionales, construir colaboración y una gobernanza que haga sostenible conservar esta especie en el futuro”, indicó.
Se necesita una gobernanza, agregó, que actores distintos se encuentren, hacer exitosa esta restauración, aprender sobre el bisonte y lo que implica su introducción, como estos hallazgos que tenemos ahora, sobre las interacciones del bisonte con otros elementos del ecosistema.
“Lo que están viendo los biólogos es cómo el bisonte, con sus pezuñas, parece un agricultor, introduce semillas, hasta abona, hace hoyos que resultan unos pequeños charcos que ayudan a reproducir otras especies vegetales, las praderas se recuperan”, explicó.
Zavala Álvarez citó el caso de otra especie en peligro de extinción que vive en el Alto Golfo de California, la vaquita marina, afirmando que al existir unos pocos individuos, los gobiernos suelen enfocar recursos en salvar la especie, sin considerar otros elementos del ecosistema.
“Le ponemos recursos a la especie, al individuo, a la vaquita marina, ¿Y el ecosistema donde vive o vivía? ¿O su interacción con la totoaba, con camarones, con la turbina o con el Delta del Río Colorado? Esas interacciones no las comprendemos lo suficiente y resulta ilusorio pensar que podemos recuperar una especie sin tomar en cuenta el entorno donde se desarrolla”, dijo.
Al moderar el Seminario, la asesora técnica del CIGAMX, Jessica Castañeda Castillo, dijo que la conservación requiere del manejo genético y demográfico, monitoreo sanitario, seguimiento de poblaciones y la colaboración entre instituciones públicas y organizaciones civiles.
“Conservar una especie requiere mucho más que proteger a los individuos; el bisonte cumple una función ecológica importante en los pastizales, su actividad de pastoreo contribuye a modificar la estructura de la vegetación, dispersar semillas, redistribuir nutrientes, por lo que su recuperación también puede contribuir a recuperar procesos ecológicos”, dijo.
La ingeniero químico recordó que desde diciembre del 2025, la Semarnat, la Conanp, la Cuenca Los Ojos, la Fundación Pro Cuatrociénegas y el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, establecieron una nueva manada en Coahuila con 44 bisontes y todavía en febrero del 2026 otros 29, ha sido un esfuerzo gigantesco el que han hecho.
El maestro Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGAMX, apuntó que la conservación de una especie depende de la conservación de su hábitat y, en el caso del bisonte, de los pastizales al norte de México, ecosistemas que enfrentan presiones como transformación del territorio, fragmentación, disponibilidad del agua y los efectos de la variabilidad climática.
“Recuperar el bisonte genera beneficios que van más allá de la propia especie; la Conanp ha señalado que su reintroducción contribuye a restaurar los pastizales; además, los esfuerzos recientes buscan fortalecer la resiliencia climática y la regeneración de ecosistemas”, explicó.
El reto, opinó, es contar con poblaciones viables, diversidad genética, hábitats funcionales, conectividad ecológica y esquemas de manejo, eso requiere la colaboración de gobierno, organizaciones de conservación, academia, propietarios de terrenos y comunidades locales.
Al exponer en el Seminario, la maestra Ana Laura Barillas Gómez, directora de Conservación en el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), habló de los retos que implica el regreso del bisonte y la necesidad de una conservación sostenible.
El bisonte, recordó, fue la principal fuente de alimento de poblaciones indígenas en México, Estados Unidos y Canadá, donde los pueblos N´dee -mal llamados apaches- usaban su carne, los cuernos para armas, el pelaje para vestirse y, para exterminar a estos grupos, en los noventa acabaron con el bisonte, que era su medio de subsistencia.
Dijo que antes de la llegada de colonias europeas a Norteamérica, había más de 30 millones de bisontes desde el sur de Canadá hasta el centro y norte de México, pero a fines del siglo diecinueve quedaban unos cuantos miles por la cacería desmedida y hoy ocupa sólo 1% de su territorio original, con pocas manadas en vida libre.
En 2019, contó, expertos decidieron traer de vuelta al bisonte, porque en Estados Unidos sí había y esto lo lideró la organización estadounidense The Nature Conservancy (TNC), que compró el Rancho El Uno, ubicado en Chihuahua, en la Reserva de la Biósfera de Janos.
Detalló que luego de que TNC compró el rancho, se trajo a la primera manada de bisontes en 2009, con la donación de 23 individuos del Wind Cave National Park en Estados Unidos.
Dijo que en 2018, la TNC donó el rancho al FMCN, que estuvo a cargo unos años, pero en 2021 prefirió darle el manejo a Cuenca Los Ojos, organización experta en manejo de ranchos.
Pese al éxito que implica el crecimiento exponencial de la población de bisontes, que del 2009 a la fecha pasó de 23 a más de 500 individuos, aclaró que una preocupación es que desde el 2018 se rebasó la capacidad de carga del Rancho El Uno y de sus 18 mil 500 hectáreas.
“Lo que necesita un bisonte para estar es bastante amplio, necesitan espacios para llevar el apareamiento, tener esos espacios, suficiente comida, suficientes pastos, el agua que necesitan también, estamos actualmente en el Rancho El Uno sobrepasados”, reconoció. 
Sobre el aprovechamiento sustentable del bisonte, dijo que apenas se está analizando y hoy no sería legal comercializar su carne, pero la recientemente creada Asociación Mexicana del Bisonte realiza un estudio de mercado para ver la viabilidad de la venta de carne en México.
Sé, aclaró, que para muchos puede causar un poco de shock estar hablando del consumo, al ser una especie en protección especial, pero realmente son alternativas que tenemos que buscar para mantener a la especie, porque si no, no va a haber más ranchos que los quieran.
José Carmelo Zavala citó el caso de la totoaba, que se comercializa y de la que hay ranchos de engorda porque México tiene permiso de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), pero aclaró que solo se puede pensar en una tasa de aprovechamiento si la población está en condiciones de soportarlo. 


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