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Estudian efectos de microplásticos en totoaba

Aunque apenas son visibles, los microplásticos pueden causar efectos en los organismos marinos que aún no han sido suficientemente estudiados


Estudiante del doctorado en Acuicultura del CICESE evalúa impactos físicos y químicos de los microplásticos en juveniles de totoaba. Estudiante del doctorado en Acuicultura del CICESE evalúa impactos físicos y químicos de los microplásticos en juveniles de totoaba.

22 de agosto de 2026

POR: Hiptex

ENSENADA.-. Aunque apenas son visibles, los microplásticos pueden causar efectos en los organismos marinos que aún no han sido suficientemente estudiados.
Itzel Pérez Bustamante, estudiante del doctorado en Acuicultura del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), investiga cómo estas partículas afectan a juveniles de totoaba (Totoaba macdonaldi).
Los resultados preliminares de su tesis muestran que la totoaba acumula microplásticos principalmente en las branquias, el intestino y el estómago. Además, se observaron alteraciones en la mucosa intestinal y una reducción de las vellosidades del sistema digestivo.
Itzel explicó que la investigación surgió ante la falta de estudios realizados con peces de mayor tamaño y en unidades experimentales que representen condiciones más cercanas a las del ambiente. A partir de esta inquietud, planteó el proyecto junto con su director de tesis, el doctor Roberto Cruz Flores, investigador del Departamento de Acuicultura del CICESE.
“Los experimentos que se han realizado frecuentemente son en unidades experimentales muy pequeñas, como peceras o vasos de precipitado, y con concentraciones que no representan las condiciones ambientales reales”, comentó la estudiante.
Para la fase experimental de la investigación se utilizaron partículas de polietileno, debido a que este tipo de polímero predomina en Bahía Todos Santos, el Alto Golfo de California y La Paz, zonas de la península de Baja California donde la totoaba se cultiva o habita de forma silvestre.
“Es el polímero que más se ha encontrado en aguas superficiales y es uno de los más producidos; está casi en todas partes”, señaló la estudiante. Las partículas del experimento fueron esféricas, rojas fluorescentes y de entre 125 y 150 micras.
Durante 30 días, los juveniles de totoaba fueron expuestos a tres diferentes concentraciones de microplásticos en un sistema de 12 tanques de cultivo de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), institución que también colabora en el proyecto.
Contaminantes silenciosos
En el estudio, Itzel se propuso observar dos tipos de efectos en los peces: los que ocurren a nivel físico y los moleculares o químicos. En lo físico, detectó que las branquias fueron donde más se acumularon los microplásticos, lo que atribuye al boqueo.
“Los peces todo el tiempo están abriendo la boca y pasando agua a través de las branquias, donde llevan a cabo varios mecanismos, no solo el de respiración. En este boqueo, por el cual expulsan el agua a presión a través de las branquias, pasan las partículas de plástico, y observamos que se retuvieron y acumularon en este órgano”, explicó.
Sin embargo, los cambios más notorios se presentaron en el sistema digestivo, sobre todo en los organismos expuestos a la concentración más alta. En ellos se observó una reducción de las vellosidades intestinales y alteraciones en la mucosa que protege el intestino.
Actualmente, Itzel analiza el microbioma intestinal y la expresión génica del hígado para identificar posibles respuestas del pez ante la presencia de estas partículas.
Aunque durante los 30 días del experimento los cambios observados no fueron drásticos, los resultados permiten identificar señales tempranas de afectación. Para Itzel, los microplásticos deben entenderse como contaminantes silenciosos cuyos efectos pueden acumularse con el tiempo.
“En estas condiciones de exposición, los microplásticos no suelen matar a los organismos de forma inmediata. El problema es que son contaminantes silenciosos, sus efectos e acumulan con el tiempo y pueden afectar funciones vitales, provocando daños que solo se hacen evidentes a largo plazo”, concluyó.
Cabe mencionar que este proyecto se desarrolla mediante la colaboración del CICESE, la UABC y la Universidad Católica del Norte, en Chile, con la participación de especialistas en patología, microbiología, fisiología, biología molecular y acuicultura.


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