En 2018, el mundo fue testigo del fallecimiento de importantes científicos que se esforzaron por legar a la humanidad un lugar mejor a través del conocimiento.

La muerte del físico, astrónomo y matemático británico Stephen Hawking, destacado por los misterios del universo, así como de quien fuera Premio Nobel de Medicina, John Sulston, y el cofundador de la compañía Microsoft, Paul Allen, marcaron este año que concluye en el ámbito científico.

En 2018, el mundo fue testigo del fallecimiento de importantes científicos que se esforzaron por legar a la humanidad un lugar mejor a través del conocimiento.

El 14 de marzo, murió el físico, cosmólogo, astrónomo y matemático británico Stephen Hawking, a los 76 años de edad. El científico sufría de esclerosis lateral amiotrófica, mal degenerativo del tipo neuromuscular, comúnmente conocido como la enfermedad de Lou Gehrig, que suele ser mortal en muy poco tiempo; a él se lo diagnosticaron cuando apenas tenía 21 años.

Su enfermedad lo dejó en silla de ruedas y paralizado; podía mover únicamente unos cuantos dedos de una mano y dependía completamente de otros y de la tecnología para prácticamente cualquier cosa, incluso hablar, lo que hacía a través de un sintetizador.

Sus trabajos más importantes consistieron en aportar, junto con Roger Penrose, teoremas respecto de las singularidades espaciotemporales, en el marco de la relatividad general y la predicción teórica de que los agujeros negros emitirían radiación, lo que se conoce hoy en día como radiación de Hawking (o a veces radiación Bekenstein-Hawking).





Una de las principales características de su personalidad fue su contribución al debate científico, y el caso más conocido es su participación en la discusión sobre la conservación de la información en los agujeros negros.

Este año también falleció el biólogo británico John Sulston, el 6 de marzo, a los 75 años de edad. Fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en 2002 gracias a sus investigaciones en el campo de la biología molecular, concretamente acerca del fenómeno de la apoptosis en el gusano Caenorhabditis elegans, descifrando su genoma y abriendo la puerta a la descodificación del genoma humano.

Asimismo, Peter Freund, físico teórico y profesor universitario rumano, quien realizó colaboraciones clave en física de partículas y teoría de supercuerdas, una versión de la teoría de cuerdas que determina que todas las partículas y fuerzas fundamentales de la naturaleza están formadas por el mismo tipo de filamento energético pero con vibración diferente, murió el 6 de marzo a los 81 años de edad.

El también físico y profesor universitario alemán Peter Grünberg, falleció el 7 de abril a los 78 años de edad. Gracias a sus descubrimientos sobre la resistencia gigante, le fue concedido el Premio Nobel de Física en 2007. Por sus hallazgos, la industria informática logró aumentar el número de gigabytes en los discos duros.

Por otra parte, el astronauta e ingeniero espacial estadunidense John W. Young murió el 5 de enero de 2018 a causa de complicaciones por una neumonía, cuando contaba con 87 años.

Young fue la novena persona en caminar sobre la Luna como comandante de la misión Apollo 16 en el año 1972. Tuvo una longeva carrera espacial. Como curiosidad, en sus 42 años de servicio ha sido el único que ha pilotado y comandado cuatro tipos diferentes de naves espaciales.

El astronauta de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, pos sus siglas en inglés), Alan L. Bean murió el 26 de mayo a los 86 años en un hospital de Houston tras sufrir una repentina enfermedad.

Bean fue la cuarta persona en caminar sobre la Luna. Formó parte de la misión Apollo 12, que realizó el segundo aterrizaje lunar de la historia en 1969, con lo que se convirtió en el cuarto hombre en pisar el satélite tras Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Pete Conrad.

También, el químico estadunidense Paul Delos Boyer falleció el 2 de junio de 2018 a los 99 años por causas naturales. Boyer fue galardonado con el Premio Nobel de Química de 1997 por el descubrimiento de la síntesis de la molécula de la adenosina trifosfato.

El premio fue compartido con el químico danés Jens Christian Skou por el descubrimiento de la enzima transportadora de iones de sodio y potasio.

El ingeniero eléctrico, profesor e investigador chino Charles K. Kao murió el 23 de septiembre de 2018 a los 84 años. Fue galardonado con el Premio Nobel de Física 2009 por sus estudios que permitieron desarrollar las telecomunicacionespor fibra óptica.

De hecho, se le considera el padre de la comunicación por fibra óptica. Kao falleció a causa de la enfermedad de Alzheimer.

Paul Allen, empresario, informático, cofundador de la compañía Microsoft falleció el 15 de octubre de 2018 a causa de un cáncer, concretamente de un linfoma no hodgkiniano.

Allen abandonó precisamente Microsoft en 1983 tras haberle sido diagnosticada la enfermedad de Hodgkin. A pesar de haberla superado después de muchos meses de tratamiento, el cáncer acabaría terminando con su vida cuando solo contaba con 65 años.

Osamu Shimomura, químico orgánico y biólogo marino japonés, falleció el 19 de octubre de 2018 por causas naturales cuando tenía 90 años.

Shimomura recibió el Premio Nobel de Química en 2008 por el descubrimiento y desarrollo de la proteína verde fluorescente(GFP), compartido con los científicos Martin Chalfie y Roger Y. Tsien.

En México, a los 93 años de edad, falleció el 7 de mayo, el doctor Jesús Kumate Rodríguez, médico pediatra e infectólogo, quien en el marco de su carrera se desempeñó como titular de la Secretaría de Salud.

El Senado de la República le otorgó la Medalla Belisario Domínguez, por su carrera. El especialista hizo una larga convalecencia a causa de la enfermedad de Parkinson que padecía desde hacía varios años.

Kumate Rodríguez fue el impulsor del Programa de Vacunación Universal, dirigido a todos los niños del país, y de la promoción de las campañas para el control del paludismo, la diarrea, la cisticercosis y la lepra. (jr)