Permaneció cinco horas en Oaxaca por un retraso del avión comercial de Viva Aerobús en el que regresaría a la Ciudad de México, pero afirmó que no por eso cambiaría de opinión y “se me caería la cara de vergüenza en un país con tanta pobreza”.

CIUDAD DE MÉXICO.- Ni quedar varado por horas en vuelos comerciales, como ya le ocurrió, hará cambiar de opinión al presidente electo Andrés Manuel López Obrador en el tema de uso del avión presidencial, en cuya venta ha insistido desde que era candidato y del que ha recibido propuestas de compra como presidente electo.

El miércoles, al intentar regresar a la Ciudad de México tras su gira de agradecimiento por Oaxaca, López Obrador quedó varado cinco horas por un retraso en el vuelo comercial de Viva Aerobús que lo trasladaría desde Huatulco.

A pesar de ello, sigue firme en el entendido de que no volará en el avión privado del gobierno federal que aún utiliza el presidente en funciones Enrique Peña Nieto.

“No, por esto voy a cambiar de opinión, no me voy a subir al avión presidencial. Me da pena, se me caería la cara de vergüenza, en un país con tanta pobreza”, expresó al ser cuestionado nuevamente sobre el tema por reporteros.

“Entonces nada”; “entonces nada de fantocherías, se acabó ya el que haya políticos fanfarrones, prepotentes, fantoches”, declaró en su asiento con el peculiar estilo de decir las cosas que lo caracteriza.





“Además estoy aquí con ustedes platicando, son ustedes muy solidarios”, agregó refiriéndose a los reporteros que corrieron con la misma suerte.

Poder es humildad, insistió López Obrador, y sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando está al servicio de los demás.

Durante su campaña presidencial el tema de los retrasos en los vuelos comerciales fue abordado en una acalorada entrevista con la periodista Adriana Pérez Cañedo, quien le planteaba un escenario hipotético de un retraso para llegar a una reunión importante sólo por darle continuidad a la idea de no usar el avión presidencial.

“Pues no llego y ya”, declaró entonces el ahora presidente electo, quien asegura que no dará marcha atrás en su idea de vender la aeronave que promocionó haber “mandado ofrecer” al presidente norteamericano Donald Trump durante uno de sus comerciales de campaña.

El mes pasado, López Obrador recibió dos propuestas de compra del avión presidencial, una de Gustavo Jiménez Pons, propietario de GBS Enterprises, que ofreció pagar hasta mil 900 millones de pesos por el avión presidencial en el que se traslada Enrique Peña Nieto.

Jet Lease Palm Peach, por su parte, una empresa norteamericana con sede en Florida, propuso arrendarlo junto con todos los aviones y helicópteros del gobierno federal.

Anticipó entonces que en su momento el gobierno a su cargo lanzará la convocatoria de licitación para poner en venta o renta la flota aérea y destinar los recursos a obras sociales.

Con información de agencias