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Virus, una amenaza para la agricultura: CIGA

Deben identificarse a tiempo para darles un manejo adecuado; valioso trabajo del CICESE; una planta que tiene virus no se va a curar, lo mejor es prevenir; el cambio climático acelera proliferación de virus vegetales y desregula ecosistemas agrícolas


Deben fortalecer vinculación, centros de investigación y organismos de sanidad vegetal. Deben fortalecer vinculación, centros de investigación y organismos de sanidad vegetal.

27 de octubre de 2026

POR: Hiptex

TIJUANA.- Los virus de plantas son un reto y una amenaza para la agricultura, al disminuir el rendimiento de los cultivos y causar a nivel mundial pérdidas económicas que se estiman en 30 mil millones de dólares al año, precisó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA).

 

Lo anterior en el marco de la sesión 180 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, en donde la doctora Jimena Carrillo Tripp. investigadora y  jefa del Departamento de Microbiología del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), expuso el tema “La virología agrícola como apoyo al sector productivo”.

 

“Son una amenaza para la agricultura, así que deben detectarse e identificarse a tiempo para tener una respuesta y darles un manejo adecuado; es muy importante el trabajo que hacen investigadores del CICESE, con un departamento y laboratorio especializados, para fortalecer la conciencia y evitar que en Baja California colapse la agricultura de tomate o de vid”, opinó.

 

Gracias a los científicos del CICESE, agregó Zavala Álvarez, y al liderazgo de la doctora Jimena Carrillo se evita que se colapse la agricultura y se disminuye la amenaza, por ello es muy importante esta colaboración científica que se da entre este centro de investigación y el sector productivo, para beneficio de la agricultura de Baja California y del país en general. 

 

El ingeniero bioquímico, egresado del Programa LEAD de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente, con sede en el Colegio de México, recordó que hace tiempo la ciencia no sabía si considerar a los virus como seres vivos, porque no cumplían con las etapas del ciclo de todos los seres vivos, de nacer, crecer, reproducirse y morir. 

 

“Tal vez lo más presente que tenemos de los virus es lo que nos acaba de pasar hace apenas unos años, la pandemia del Covid 19, que algunos creen que su origen fue el pangolín o murciélago, tal vez fue nuestra falta de respeto y de conocimiento de la naturaleza, lo que hacemos a veces de manera irresponsable con lo que no conocemos”, consideró.

 

El empresario y ambientalista destacó que hoy la ingeniería genética, la bioingeniería, ha avanzado tanto que ayuda a desentrañar, a conocer más la herencia genética en diferentes campos, como la agricultura, para así ayudar a comprender mejor qué pasa con la agricultura y así poder proteger cultivos como tomate, vid y tomatillo verde.

 

Como moderadora del Seminario, la ingeniera Jessica Castañeda Castillo, asesora técnica del CIGA, opinó que el cambio climático acelera drásticamente la proliferación de un sinfín de virus vegetales y desregula los ecosistemas agrícolas y naturales. 

 

“Cuando hablamos de sanidad agrícola, podríamos pensar en plagas visibles o enfermedades que muestran señales evidentes en las hojas, en los tallos o en los frutos; sin embargo, no todos los problemas se pueden identificar así a simple vista y, en el caso de los virus vegetales, requieren un diagnóstico, requieren herramientas especializadas”, dijo. 

 

La pregunta sería, recalcó Castañeda, cómo acercar estos avances científicos al campo, de qué manera podemos lograr que la detección de un virus no se quede en el laboratorio, sino que realmente pueda impactar y proteger, porque podríamos estar hablando de seguridad alimentaria, ya que un virus en una cosecha pone en riesgo la seguridad alimentaria.

 

El maestro Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGA, apuntó que la sanidad vegetal también es un asunto de prevención, costo y competitividad, ya que identificar una enfermedad con precisión puede ayudar a evitar medidas innecesarias, orientar el manejo del cultivo y reducir el riesgo de que un patógeno se dispare a otras áreas de producción. 

 

“Un ejemplo es el trabajo desarrollado por el CICESE frente a enfermedades virales que afectan a la vid, por ejemplo, aquí en Baja California; la investigación epidemiológica y el diagnóstico permiten conocer mejor estos problemas y generar información útil para quienes toman decisiones en campo”, opinó.

 

Esto, añadió Domínguez, plantea un reto en materia de políticas públicas, que es fortalecer la vinculación entre centros de investigación, organismos de sanidad vegetal, técnicos y productores, para incorporar la evidencia científica a estrategias de prevención y manejo.

 

Al exponer en el Seminario, la doctora Jimena Carrillo Tripp, jefa del Departamento de Microbiología del CICESE, remarcó que una planta que tiene virus no se va a curar, con algunas excepciones, por lo que una de las maneras en que se tienen que enfrentar estas virosis en plantas es evitar que se propaguen, si es que ya llegaron.

 

“La otra, que es la mejor estrategia de manejo, es prevenir que lleguen; aunque honestamente es prácticamente imposible lograr esto, hay que procurarlo con los medios que tengamos, evitar que el material que estamos usando como origen para iniciar un cultivo venga ya infectado", añadió.

 

Carrillo Tripp aclaró que otro punto importante es que hay muchísimos virus, lo cual genera una diversidad de colores, sabores, tamaños, de tipos de genoma, tipos de partículas y esto, a su vez, va ligado a que no son iguales y no se transmiten de la misma manera. 

 

La producción, explicó, requiere mejorar los sistemas tradicionales para promover esta sustentabilidad, la resiliencia de los campos y los paisajes, pero esto no se va a lograr si no hay una buena coordinación y comunicación entre los diferentes sectores que conformamos la sociedad: el sector privado, la academia y, obviamente, la sociedad en su conjunto.

 

Sobre el diagnóstico de las infecciones virales u otros microorganismos, aclaró que no siempre se puede decir con certeza que un virus está en una planta nada más con ver los síntomas y aunque el diagnóstico visual es útiles como primera medida de alerta, debe hacerse un diagnóstico molecular para identificar al agente patógeno y dar un manejo adecuado. 

 

“Las líneas principales que manejamos son el estudio de virus emergentes de hortalizas, particularmente o casi siempre en solanáceas y vid, porque estos son los cultivos más relevantes en Baja California”, detalló acerca del trabajo que realiza su equipo en el CICESE.

 

Afirmó que en Baja California los virus de vid llegaron con las plantas, siendo los más impactantes o bien representados en estos valles los virus del complejo del enrollamiento de la hoja de la vid y el virus que causa la mancha roja de la hoja de la vid.

 

“El caso de los virus que están asociados a enrollamiento de la hoja son transmitidos por, aquí el nombre común de estos bichos, son piojo harinoso de la vid, son hemípteros, de los tipos de cochinillas; y el virus de la mancha roja es transmitido, al menos en Estados Unidos se reportó que es transmitido, por este membrácido”, detalló.


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