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Controlan cárteles mexicanos gran parte de producción de drogas: ONU

Los cárteles mexicanos se han transformado en un nodo esencial de producción, transformación y tráfico de drogas hacia Estados Unidos, Europa, Asia y otras regiones


Presenta ONU reporte mundial de drogas 2026. Presenta ONU reporte mundial de drogas 2026.

26 de junio de 2026

POR: Hiptex

NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS.- El consumo y tráfico de drogas representa uno de los retos más complejos para la seguridad, la salud pública y la gobernanza a nivel global.

En 2024, se estimaba que 331 millones de personas en el mundo usaban drogas, cifra que muestra un crecimiento de 34% respecto a hace una década.

En paralelo, los mercados de drogas, como lo señala el World Drug Report 2026 de la UNODC, se vuelven cada vez más complejos, adaptándose a tendencias tecnológicas, cambios geopolíticos, y demandas de consumo diversificadas.

México es protagonista central en este panorama. El país, tradicionalmente productor y exportador de sustancias como la marihuana y la amapola, se ha transformado en un nodo esencial de producción, transformación y tráfico de drogas hacia Estados Unidos, Europa, Asia y otras regiones; esta posición estratégica le otorga influencia internacional a sus organizaciones criminales.

Los narcotraficantes mexicanos lideran la producción de metanfetamina en Norteamérica, el informe señala que, aunque las incautaciones en la región disminuyeron entre 2021 y 2024, la producción se trasladó de Estados Unidos a México durante las últimas dos décadas. Ingresan principalmente por California y Texas.

Pese a los mayores controles en Asia Oriental sobre los precursores químicos, la pureza de la droga se mantiene en un 95% debido a innovaciones en laboratorios clandestinos mexicanos que reciclan residuos.

La ONU alerta sobre un aumento considerable en Estados Unidos de pastillas falsas de Adderall y MDMA que contienen esta sustancia.

Los cárteles mexicanos se han consolidado como algunos de los actores más dinámicos y plenamente integrados al mercado global de drogas. Entre los más notorios figuran el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Golfo, Los Zetas y otros grupos fragmentados. Su poder económico, logístico y militar iguala o excede el de muchas organizaciones delictivas extranjeras.

Estas organizaciones se distinguen por su capacidad de dominar toda la cadena de valor del narcotráfico: producción, tráfico internacional, distribución local y reciclaje de ganancias ilícitas a través de complejos esquemas de lavado de dinero. Por ejemplo, la influencia de estos cárteles se ha documentado en la presencia activa de redes mexicanas en decenas de países de América, Europa, Asia-Pacífico y África Occidental, empleando rutas novedosas y sofisticadas.

Un dato relevante es la diversificación criminal: los cárteles mexicanos no sólo trafican drogas ilegales, sino que también se involucran en delitos como trata de personas, extorsión, robo de combustibles, secuestro y más recientemente tráfico de precursores químicos, partes de la economía criminal global.

México como epicentro de crisis y respuestas internacionales

México representa un caso emblemático de la convergencia entre demanda global y oferta criminal. Su ubicación lo convierte en punto neurálgico para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, el mayor mercado consumidor. Las rutas mexicanas se adaptan ágilmente a las acciones de control, migrando a nuevos corredores (marítimos, aéreos, terrestres) y diversificando métodos como narco-túneles, drones y submarinos.

El impacto internacional es evidente: las organizaciones mexicanas han establecido alianzas con mafias de Europa (Italia, Balcanes, España) y Asia (China, por los precursores químicos) exportando modelos de operación “franquiciados”.

A nivel interno, México enfrenta un doble desafío: la presión internacional para controlar el flujo de drogas, armas y precursores, y la necesidad de reconstruir instituciones, fortalecer el Estado de derecho y mitigar la inequidad socioeconómica que alimenta la base social del narcotráfico.

El informe de la UNODC subraya la urgencia de respuestas multidimensionales: es indispensable articular salud pública, justicia penal y desarrollo social para contener las consecuencias del narcotráfico mexicano en el mundo. México, por su posición en el mercado de drogas y la capacidad de sus organizaciones criminales, es hoy un epicentro de la crisis global de drogas, donde las soluciones sólo podrán surgir de la cooperación internacional y la acción integral del Estado junto con la sociedad civil


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