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De Alemania 2006 a su sexta Copa Mundial: Guillermo Ochoa
A dos décadas de su primera experiencia mundialista, el arquero llega al último capítulo de una trayectoria que siempre encontró motivación en la siguiente convocatoria con México
Guillermo Ocho en la fase final en la Selección Mexicana.
CIUDAD DE MÉXICO.- “Catar sería mi punto final”. En 2020, Guillermo Ochoa creía saber cuál sería el punto final de su historia mundialista.
Sin embargo, conforme se acercó el torneo, el arquero comenzó a matizar ese discurso, tomó decisiones deportivas motivadas por su objetivo, volvió a meterse en la lista final y está en medio de su sexta Copa Mundial de la FIFA.
Luego del triunfo en la inauguración frente a Sudáfrica, que él vio desde el banquillo, declaró ante los medios su emoción por ser parte de la historia: “(Mi trayectoria) es para brindársela a la gente que me ha seguido, que me ha apoyado en México y alrededor del mundo.
El cariño que me dan, sobre todo fuera de la cancha, es el reflejo de que hice bien las cosas durante mi carrera y que tomé las decisiones correctas”.
Esa trayectoria no fue en línea recta. Tras llegar a Rusia 2018 como jugador del Standard de Liège y disputar Qatar 2022 durante su segunda etapa con el Club América, volvió a probarse en Europa.
En ese proceso, la posibilidad de verlo de regreso comenzó a alejarse. En el ciclo de Jaime Lozano quedó fuera de la Copa América 2024, en medio de una etapa de evaluación de referentes históricos. Ni siquiera él tenía un sitio seguro.
Más adelante, ya con Javier Aguirre, a quien conocía desde Sudáfrica 2010, la portería de México pasó a ser una competencia sin claro ganador.
Luis Ángel Malagón asumió la titularidad bajo su gestión rumbo a la Copa Mundial en casa, mientras México se fortalecía con el impulso de los títulos de la Liga de Naciones de la Concacaf y la Copa Oro.
Entre las rotaciones en las convocatorias para completar la terna aparecieron hasta ocho nombres, entre ellos el de Alex Padilla, arquero de 22 años y el único que también jugaba en el fútbol europeo.
En el aire estaba la posibilidad de ser guardián en una Copa Mundial en casa, y tanto Malagón como Raúl Rangel, arqueros en clubes rivales en la liga, se involucraron en la disputa. A poco del Mundial, una grave lesión descartó a Malagón y volvió a abrirle la puerta al histórico.
La convocatoria se sintió natural porque, además de la experiencia y la probada calidad técnica, en un contexto de liderazgos en duda, Ochoa se perfiló como opción ideal para sostener esa estructura.
La figura del veterano volvió a ocupar ese lugar central: “Memo Ochoa es un ídolo para mí, desde chico yo veía los partidos de la Selección y siempre estaba Memo en la portería y nos salvaba de muchos goles.
Ahora poder estar con él en el campo y tenerlo de compañero es un sueño hecho realidad”, dijo Gilberto Mora en entrevista para la FIFA sobre su valía en el vestidor y el peso de su figura.
A pocos días del inicio de la Copa Mundial, el arquero volvió a tener minutos tras más de 565 días de ausencia. En el amistoso ante Australia, Aguirre alimentó la ilusión de Ochoa al ingresarlo en la segunda mitad en lugar de Rangel.
Los aficionados respondieron con una ovación al movimiento y Edson Álvarez le entregó el brazalete de capitán. Fue el regreso del arquero de los cinco Mundiales a la dinámica de competencia.
“Es realmente un agasajo el ver cómo la gente lo apoya tanto, lo quiere tanto. Eso también me motiva para trabajar y que la gente me quiera o me aliente de la misma manera que lo apoyan a él”, dijo Raúl Rangel en entrevista para la FIFA tras el enfrentamiento de la fase de grupos ante República de Corea, cuando el ‘Tala’ fue protagonista con una atajada que lo salvó todo.
El estratega ha expresado su tranquilidad sobre sus opciones para el marco y en un contexto de competencia interna, ahora que Aguirre ha puesto en el campo a 22 de los 26 seleccionados, la opción de ver a Ochoa sumar minutos en el cierre de la fase de grupos ante Chequia, en el Estadio Ciudad de México, está abierta. Es una cancha que conoce bien, ahí se hizo profesional hace más de dos décadas con el Club América.
Sea cual sea la decisión, la historia de Memo ha sido la del que sabe esperar. En Alemania 2006, su primera experiencia mundialista, fue tercer portero por detrás del titular Oswaldo Sánchez y del suplente Jesús Corona.
En Sudáfrica 2010 sufrió la decepción de la suplencia tras un ciclo de titularidades en la eliminatoria, cuando Óscar ‘Conejo’ Pérez fue el elegido por Aguirre. Vivió los cuatro partidos desde el banco. "Yo me veía jugando", dijo en una entrevista reciente para FIFA. "Pero también eso me ayudó a salir adelante, a buscarme la vida y a dar ese salto a Europa para crecer. Con el tiempo, eso me ayudó a jugar los Mundiales que quería jugar y a estar al nivel que sabía que podía entregarle”.
En las tres ediciones siguientes, el mundo no conoció a otro jugador bajo el arco mexicano. En el tramo final de su carrera, con este Mundial como su última aventura en el fútbol, Rangel se mantiene como la primera opción para Aguirre.
Pero a los 40 años, Ochoa visualiza esta oportunidad con otra perspectiva: “Son mis últimas horas (como seleccionado). Despierto, agradezco, sonrío y disfruto", reconoció en la misma charla. Cuando México salga a la cancha por última vez en esta Copa Mundial, comenzará a correr también el último partido del legendario arquero como futbolista. Pondrá fin a una carrera que encontró en la Selección su razón de ser.
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