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Necesita BC más adaptación al cambio climático: CIGAMX
Debe priorizarse para enfrentar la vulnerabilidad y fortalecer capacidades de resiliencia de ciudades, pueblos costeros y zonas rurales
Adaptación es clave, ya que más del 90% del territorio de BC presenta condiciones áridas y semiáridas.
TIJUANA.- Hoy Baja California requiere trabajar más en acciones de adaptación al cambio climático y no solamente en la mitigación, que fue el enfoque central por muchos años, consideró el ingeniero bioquímico José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGAMX).
“Hace algunos años discutíamos sobre mitigación y adaptación, si era mitigación o en adaptación en lo que teníamos que enfocar nuestra atención, nuestra ciencia y nuestros recursos económicos, hoy parece que está decidiéndose y está quedando más claro que lo que tenemos que hacer ahora es priorizar la adaptación”, comentó.
Entrevistado durante la sesión 163 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que versó acerca de ADAPTAMX, la primera política de adaptación al cambio climático por parte del gobierno de México, recordó que el cambio climático es una amenaza para el futuro que hoy se enfrenta con diferentes magnitudes en distintas partes del mundo y del país.
El empresario y ambientalista, egresado del Programa LEAD del Colegio de México, señaló que la adaptación se tiene que priorizar en México para poder enfrentar la vulnerabilidad que adolecen las ciudades, los pueblos costeros y las zonas rurales del país, de tal forma que sea posible aumentar sus capacidades de resiliencia a estos impactos ambientales.
“Hay muchos Méxicos, con diferentes capacidades para enfrentar estos fenómenos naturales y a veces por la impertinencia o por la falta de planeación nuestra, de las personas, de los gobiernos, las empresas y la propia comunidad, estos fenómenos naturales cada vez más fuertes se convierten también en desastres naturales”, opinó.
El reto, agregó, es cómo hacer para que estos retos tan grandes no te paralicen por el temor de enfrentar semejante monstruo, pero es importante cambiar la narrativa por una narrativa propositiva y optimista para poder seguir adelante, como si fuéramos victoriosos y también poder conocer y contar más las historias de éxito, que sí se tienen en México y en el mundo.
Por su parte, Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGAMX, recalcó que la adaptación al cambio climático es particularmente relevante en la región de Baja California, al ser un estado donde más del 90% del territorio presenta condiciones áridas y semiáridas.
Domínguez, quien egresó de la Maestría en Administración Integral del Ambiente de El Colef, recordó que Baja California depende en gran medida del agua proveniente del río Colorado para abastecer a sus principales ciudades, actividades agrícolas e industrias, pero hoy la cuenca enfrenta una sequía histórica que ha aumentado los desafíos para la seguridad hídrica.
“A ello se suman otros riesgos climáticos, como las olas de calor, la disminución de la disponibilidad del agua y la vulnerabilidad de más de mil 500 kilómetros de zonas costeras ante fenómenos como la erosión y el aumento en el nivel del mar; en este contexto, la adaptación climática debe convertirse en una prioridad para el desarrollo regional”, destacó.
Esta semana, en la sesión 163 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que organizan la Concanaco-Servytur, el Programa LEAD del Colmex y el CIGAMX, participó como expositora la maestra Marisela Ricárdez García, directora de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático en el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Al exponer el tema “Política Nacional de Adaptación: ADAPTAMX”, Ricárdez García citó indicadores del Programa de Investigación de Cambio Climático de la UNAM acerca del aumento de la temperatura en México desde 1970 hasta 2023, en los que es evidente cómo en México se han elevado las temperaturas promedio anuales por encima del promedio global.
“Una tasa también que nos están reportando de calentamiento a una velocidad a la cual se está calentando México, que incluso supera la tasa global de calentamiento, mientras el mundo se está calentando una tasa de 2 grados centígrados por cada 100 años, México se está calentando 3.2 grados centígrados cada 100 años”, detalló.
Marisela Ricárdez explicó que pareciera un número pequeño, pero por la zona del planeta en la que está ubicado el país, esto tiene una serie de implicaciones, tanto en impactos actuales como en impactos proyectados, impactos que ya se están apreciando en diversas regiones.
“Toda esta parte de las islas de calor en zonas urbanas o inundaciones mucho más masivas; incremento en los casos de dengue; para la parte de sistemas productivos, pensando un poco en la pérdida de cultivos básicos, México cada vez está dependiendo más de la importación de de insumos básicos de de agricultura”, expuso.
La pérdida de biodiversidad, añadió, servicios eco sistémicos que ayudan a protegernos de estos impactos ambientales; todo el tema que tiene que ver con la gestión del agua, el estrés hídrico, la reducción de lluvias en algunos puntos y unas lluvias tormentones en otros espacios; en infraestructura estratégica, a partir de estos eventos, lo que hemos estado perdiendo en puentes y carreteras.
“Todo esto no tiene un escenario muy positivo y estamos viendo que quizás para el 2050, el 60% de la población está expuesta a inundaciones costeras; tener una reducción, por ejemplo, de la disponibilidad de alimentos por persona y al 2100 una reducción de las especies que actualmente tenemos de alrededor del 50% también, sobre todo la pérdida de su hábitat”, dijo.
Respecto a la Política Nacional de Adaptación al Cambio Climático, recordó que desde hace un par de sexenios, la administración pública trabajó de la mano con el Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés) para poner una propuesta y obtener el financiamiento hasta que, finalmente, en mayo de 2025, se aprobó el proyecto llamado ADAPTAMX.
Está fundamentada, afirmó, en los artículos 27 y 28 de la Ley General de Cambio Climático que describe qué debería ser la política nacional de adaptación, y estamos trabajando actualmente con una serie de talleres a nivel regional, mesas temáticas que ayuden a atender temas transversales, estratégicos y muy particulares, como el de seguridad y cambio climático.
Detalló que en este 2026 se está poniendo el énfasis en los seis ejes de Adaptación, que son: población y territorio; sistemas productivos resilientes; biodiversidad y ecosistemas; recursos hídricos; infraestructura y patrimionio cultural y, seis, seguridad y cambio climático.
Agregó que para finales de este año y durante el próximo, se atenderán los cinco ejes de Pérdidas y Daños, que son: respuesta ante emergencias; transferencia y retención del riesgo; reconstrucción resiliente; movilidad humana y, cinco, pérdidas económicas y no económicas.
Si me pidieran decirles, comentó, cuáles son estos resultados estratégicos que vamos a impulsar con esta política; uno, vamos a tener mejores diagnósticos de riesgo climático, estamos trabajando muy fuerte para poder tener un buen diagnóstico, pero mientras tanto, entender cuáles son los riesgos prioritarios que deberíamos estar atendiendo.
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