A Fondo
Reportan satélites una percepción remota de la calidad del agua: CIGA
Teledetección, gran herramienta científica para tomar decisiones, casi 50% del país recibe al año sólo 600 milímetros de lluvia o menos, y sólo 56% de aguas residuales domésticas del mundo reciben tratamiento
La observación satelital debe servir para prevenir contaminación del agua.
TIJUANA.- La percepción remota o teledetección para determinar la calidad del agua es una tecnología con la que el cielo nos mira a través de satélites, una aplicación muy útil para tener datos duros y tomar mejores decisiones, apuntó José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA).
Lo anterior en el marco del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, en donde la doctora Azucena Pérez Vega, profesora investigadora de tiempo completo de la Universidad de Guanajuato, expuso el tema “Ojos en el cielo, agua en la tierra: Cómo los satélites están revolucionando la determinación de la calidad del agua en ríos, embalses y lagos”.
Allí, el egresado del Programa LEAD de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente, con sede en el Colegio de México, insistió en que es muy relevante el uso de tecnología, el contar con información científica para tomar decisiones en temas ambientales.
Esta es una herramienta más, destacó Zavala Álvarez, percepción remota, teledetección o medición a distancia con tecnología, aplicando sistemas ópticos, creo que es una manera de informarnos, de tomar datos duros, de las condiciones ambientales, en este caso de agua, pero también vegetación, suelos, es la manera en que se aplica buena parte de la astronomía.
“La astronomía ha desarrollado instrumentos ópticos que utilizan lentes y las propiedades de la luz para distancias, para composición, para mucha de la ciencia del universo, de cómo se ha desarrollado; esta tecnología no solo de mirar al cielo, sino ahora del cielo cómo nos mira, cómo podemos observar con satélites, puede ser realmente una aplicación muy útil”, opinó.
Se aplica, explicó, con la tecnología de drones o de satélites, pero en lugares remotos donde es difícil llegar por tierra, de modo que la observación satelital resulta la única opción de poder tener datos macro a una escala de toma de decisiones y también a una escala pequeña.
El ingeniero bioquímico, empresario y ambientalista destacó la importancia del convenio que tiene el CIGA con los centros públicos de investigación en México para la divulgación de la ciencia, ya que es crucial conocer a detalle qué hacen estos centros, lo que sucede intramuros, sus aplicaciones y sus impactos sociales y ambientales en la vida cotidiana.
“Necesitamos conocer mejor lo que hacen nuestros centros públicos de investigación para así potenciar más su aplicación e implementación, así lograremos que más tomadores de decisión conozcan estas herramientas y puedan utilizarlas para tomar mejores decisiones en el sector gobierno, en las empresas y en la sociedad civil”, concluyó.
Como moderadora del Seminario, la ingeniera Jessica Castañeda Castillo, asesora técnica del CIGA, indicó que ante el desafío que hoy se tiene en cuanto a la calidad y manejo del agua, una herramienta que está abriendo nuevas posibilidades es voltear a la Tierra, pero desde el espacio, una herramienta que puede ayudar a hacer frente a esta problemática.
El desafío de conocer la calidad del agua, advirtió, no es exclusivo de nuestro país, el informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS) publicado en el 2025 señala que el 56% de las aguas residuales domésticas generadas en el mundo recibieron un tratamiento seguro, pero lo demás no, ese es el problema y un desafío que tenemos.
“Y ante este panorama también que nos muestra la Conagua, en 2025 evaluaron 636 sitios de agua superficial, y tenemos un número importante en semáforos rojos o en semáforos amarillos sobre lo que es calidad del agua”, detalló.
Por su parte, el maestro Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGA, recordó que la Conagua cuenta con una red nacional de medición de la calidad del agua que desde el 2012 ha reunido información de aproximadamente 5 mil sitios de monitoreo en el territorio nacional, un red que contempla cuerpos de agua superficiales, costeros y subterráneos.
El reto, dijo, es aprovechar las herramientas disponibles y traducir el conocimiento en mejores decisiones, para ello, la información satelital debe combinarse con mediciones de campo, análisis especializado y capacidades institucionales para interpretar los resultados, identificar áreas prioritarias, orientar inspecciones y dar mejor seguimiento a los problemas ambientales.
“¿Cómo podemos convertir los avances en observación satelital en mejores decisiones públicas para prevenir la contaminación y proteger nuestros recursos hídricos?”, cuestionó.
Como expositora del Seminario, la doctora Azucena Pérez Vega, profesora investigadora de la Universidad de Guanajuato, remarcó que solo el 56% de los cuerpos de agua monitoreados en el mundo tienen buena calidad ambiental, pero además las estadísticas disponibles muestran que casi un 50% del territorio mexicano recibe al año sólo 600 milímetros de lluvia o menos.
“En el monitor de sequía, por ejemplo, de la Conagua y del Servicio Meteorológico Nacional, podemos observar que el país tiene casi 3 cuartas partes que sufren sequías de forma recurrente, entonces sí es importante monitorear el recurso hídrico porque es escaso en nuestro país, con estas condiciones tanto climatológicas, como de sequía recurrente”, recalcó.
Además, tomando como referencia HydroLAKES, una base de datos geoestadística global que mapea y provee los polígonos de la línea de costa de lagos y embalses en el mundo, la doctora Azucena Pérez dijo que de 1.4 millones de hectáreas de lagos y embalses mayores a 10 hectáreas que hay en el mundo, la mayoría nunca han tenido un monitoreo in situ.
“El agua es un recurso fundamental, de él depende toda la vida misma de todos los seres vivos, los procesos y funciones del planeta, y el ser humano no puede realizar ninguna de las actividades económicas sin este recurso tan fundamental, tanto la industria, la agricultura, las ciudades, todas las actividades económicas dependen del recurso hídrico”, recordó.
Destacó que es importante conocer en todo momento qué tan sana está el agua que rodea al país y de la cual dispone la sociedad, afirmando que los estudios de percepción remota permiten monitorear este recurso hídrico en sus 3 estados: líquido, sólido, líquido y gaseoso.
Habló de la revolución de observar el agua desde el espacio, listó algunos sensores que vigilan ríos, presas y lagos, y explicó cómo una imagen se convierte en un dato de calidad, un indicador que se usa para políticas públicas, ordenamiento territorial y toma de decisiones.
Detalló que el sensor Landsat 8-9 es el satélite más viejo que se tiene para poder analizar el tema hídrico, sumando ya más de 50 años vigilando el agua, pero también muchos de los recursos sobre la tierra, como coberturas, incendios y crecimiento urbano.
“Landsat 8-9 permite hacer una gestión hídrica detallada, son estándares de oro para el tema del recurso hídrico; tiene una resolución de 30 metros, pero por ejemplo en el Sentinel-2, que ya tiene una resolución más fina de 10 metros, en su producto más detallado, podemos tener monitoreo de cuerpos más reducidos, como ríos, presas o zonas de cultivo”, explicó.
Podemos ver también, añadió, el Sentinel-3, que ya tiene una resolución más gruesa, de 300 metros, y aquí podemos monitorear el color del agua o la temperatura de grandes lagos.
TAGS
TE PUEDE INTERESAR