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La nueva carrera mundial por la infraestructura de inteligencia artificial

China, Europa y Estados Unidos aceleran inversiones multimillonarias para ampliar su capacidad de cómputo destinada a inteligencia artificial


Centros de datos y plantas de semiconductores se han convertido en infraestructura estratégica para la expansión mundial de la inteligencia artificial. Centros de datos y plantas de semiconductores se han convertido en infraestructura estratégica para la expansión mundial de la inteligencia artificial.

8 de octubre de 2026

POR: Hiptex

La carrera internacional por el liderazgo en inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa. El desafío ya no consiste únicamente en desarrollar modelos más avanzados, sino en construir la infraestructura física necesaria para entrenarlos y ejecutarlos a escala.

Durante las últimas semanas, distintos proyectos anunciados en China, Europa y Estados Unidos muestran la magnitud de la inversión que está comenzando a movilizar la economía mundial alrededor de la inteligencia artificial.

En China, la expansión de centros de datos avanza particularmente rápido en regiones con abundante electricidad y grandes extensiones de terreno. Mongolia Interior se ha convertido en uno de los principales polos de esta estrategia, con 24 gigavatios de capacidad de centros de datos actualmente instalada y alrededor de 50 gigavatios adicionales en desarrollo, según un análisis del Financial Times. Ulanqab, por sí sola, concentra decenas de proyectos y se está consolidando como uno de los grandes centros de cómputo del país.

La estrategia china busca aprovechar electricidad de menor costo, temperaturas bajas que reducen las necesidades de refrigeración y métodos de construcción modular que permiten levantar instalaciones con mayor rapidez. Empresas como Huawei, Alibaba y ByteDance, además de laboratorios como DeepSeek y Z.ai, participan en la expansión de esta infraestructura.

El principal obstáculo continúa siendo el acceso a procesadores avanzados. Las restricciones estadounidenses a la exportación de semiconductores de última generación obligan a China a desarrollar alternativas nacionales y, al mismo tiempo, a construir suficiente capacidad de cómputo utilizando los componentes disponibles. 

En Europa, Francia intenta posicionarse dentro de esta misma competencia mediante una estrategia diferente. La empresa francesa de infraestructura de IA Sesterce anunció una inversión superior a 10 mil millones de euros, aproximadamente 11,200 millones de dólares, para construir un campus de inteligencia artificial en Jämsä, Finlandia.

El proyecto comenzará con una capacidad de 200 megavatios y contempla una segunda etapa que elevaría el campus hasta 600 megavatios. A largo plazo, Sesterce plantea superar un gigavatio de capacidad de IA en Finlandia.

La ubicación tampoco es casual. El proyecto reutilizará el antiguo complejo industrial de una fábrica de papel y aprovechará la infraestructura eléctrica existente, el clima frío y sistemas de refrigeración líquida. La empresa estima alrededor de 2,000 empleos durante la construcción y unos 300 puestos permanentes cuando el campus esté operativo.

Estados Unidos, por su parte, está reforzando otro punto crítico de la cadena: el empaquetado avanzado de semiconductores.

TSMC y GlobalFoundries anunciaron un acuerdo de 2 mil millones de dólares para producir en la planta de GlobalFoundries en Malta, Nueva York, silicon interposers, componentes que permiten conectar procesadores y memoria dentro de los sistemas avanzados utilizados por aplicaciones de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.

La producción comenzaría a aumentar durante la primera mitad de 2028 y convertiría a la instalación de Nueva York en la primera fuente estadounidense de estos componentes para tecnologías avanzadas de empaquetado vinculadas con el ecosistema CoWoS de TSMC. 

El acuerdo refleja un cambio importante en la política industrial estadounidense: Washington y las empresas del sector buscan reducir la dependencia de cadenas de suministro concentradas en Asia y desarrollar dentro de Estados Unidos capacidades relacionadas con los componentes que hacen posible la siguiente generación de procesadores de IA.

Una competencia que también es energética

Los tres movimientos muestran que la próxima fase de la revolución de la IA tendrá una enorme dimensión física.

Los modelos necesitan cada vez más procesadores, pero estos requieren centros de datos, electricidad, sistemas de refrigeración, redes de transmisión, memoria, empaquetado avanzado y cadenas logísticas capaces de suministrar los componentes a gran escala.

Esto está convirtiendo a la energía y a la infraestructura eléctrica en factores estratégicos para el desarrollo de inteligencia artificial. Países con electricidad abundante y relativamente barata, como China y Finlandia, están utilizando esa ventaja para atraer inversiones, mientras Estados Unidos busca fortalecer su producción tecnológica doméstica.

La magnitud del fenómeno también comienza a modificar los patrones tradicionales de inversión. El gasto mundial en centros de datos podría alcanzar niveles de varios billones de dólares durante las próximas décadas, mientras las compañías tecnológicas recurren cada vez más a deuda y asociaciones industriales para financiar la expansión de infraestructura de IA.

Posibles repercusiones

En el corto plazo, esta competencia puede acelerar la construcción de centros de datos, redes eléctricas y fábricas de semiconductores, generando inversiones, empleos y demanda de materias primas y componentes especializados.

También puede profundizar la fragmentación tecnológica mundial. Estados Unidos está intentando construir cadenas de suministro más resistentes a las tensiones con China, mientras Beijing impulsa una infraestructura de cómputo cada vez más independiente de la tecnología occidental.

Europa, entretanto, busca evitar quedar relegada entre ambos bloques mediante inversiones en capacidad propia de cómputo y energía.

Para las empresas de IA, el resultado podría ser una mayor disponibilidad de capacidad de procesamiento, pero también costos crecientes de electricidad, chips, memoria y refrigeración. Para los gobiernos, la capacidad de generar y controlar infraestructura de IA comienza a adquirir características similares a las de otras industrias estratégicas.

La carrera, por tanto, no se decidirá únicamente por quién desarrolla el modelo de inteligencia artificial más poderoso. También dependerá de quién pueda construir más rápido los centros de datos, asegurar la energía y garantizar el suministro de los componentes necesarios para hacerlos funcionar.


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