A Fondo
El reto, convertir el conocimiento en tecnología, innovación y futuro
Aporta INAOE córneas artificiales y plataforma agrovoltáica, trabaja en nanobaterías y prototipo para detección temprana de enfermedad renal degenerativa, entre otras investigaciones
Cumple INAOE 55 años este 2026. La Innovación cambia cómo producimos, competimos y resolvemos problemas.
TIJUANA.- El desarrollo de córneas artificiales, la creación de un sistema que detecta creatinina para la predicción temprana de la enfermedad renal degenerativa y una plataforma agrovoltaica con celdas solares que hacen un uso más eficiente de la tierra y el agua son prueba de la valía de nuestros centros públicos de investigación.
Así lo recalcó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), tras conocer las aportaciones del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), reiterando la importancia de una mayor vinculación entre el gobierno, el sector empresarial y la academia para afrontar los retos sociales y ambientales.
“¿Quién no tiene contacto con algo de electrónica? Todos en la vida diaria lo tenemos y no sabemos qué está detrás de la pantalla de un teléfono o computadora, todo lo sofisticado que puede estar ahí; entramos en pánico cuando en la pandemia se rompió la proveeduría de los chips, porque resulta que si no hay chips, no hay carros, lavadoras, no hay nada”, recordó.
Esta entramada dependencia tecnológica, agregó, nos acercar más a nuestras realidades y nuestras necesidades, creo que todos lo cargamos en la vida diaria, en cualquier objeto que usamos con normalidad, solo disfrutamos su funcionalidad, sin saber lo que significó y por lo que pasó en ciencia, en tecnología, en investigación y desarrollo por años o por décadas.
Luego de que en la sesión 176 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable tuvo como expositor al doctor David Sánchez de la Llave, director del INAOE, José Carmelo Zavala enfatizó que Baja California y el país deben aprovechar mejor el conocimiento generado por los centros públicos de investigación, conocimiento que ya es parte de la vida diaria.
“¿Cómo se pueden imaginar ustedes una cirugía hoy en día, con la electrónica, con la óptica, con los materiales? De ninguna manera podría haber un quirófano ajeno a la investigación y el trabajo científico, lo saben quienes han estado cerca de la medicina y de un quirófano”, dijo.
Un proyecto reseñado por el director del INAOE fue la integración de nanobaterías de estado sólido en silicio para promover autonomía energética en circuitos integrados avanzados, que está enfocado al área de semiconductores para tener circuitos que no requieran tanta energía o estar conectándose, con lo que, por ejemplo, las baterías de celulares podrían durar más.
Según lo expuesto, el objetivo es desarrollar una batería de estado sólido, integrada en silicio y un circuito regulador en el mismo chip, para dar autonomía energética a circuitos integrados, fortaleciendo al sector de semiconductores y energía en México, con transferencia tecnológica, formación de recursos humanos y menor impacto ambiental frente a las baterías de litio.
Zavala Álvarez reconoció que este proyecto es muy interesante, pero también destacó el impacto social de la plataforma de agrovoltaica territorial, un sistema de celdas solares que tienen la particularidad de que no están todas pegadas, lo que permite que el área que cubren las celdas solares tenga un doble uso: la agricultura y generar energía eléctrica.
Luego de que al inicio detalló que el INAOE cumplirá en noviembre 55 años y cuenta con 56 laboratorios, el doctor David Sánchez dijo que los beneficios de esta plataforma agrovoltaica son ahorro de agua, protección del cultivo, mejor eficiencia de uso de la tierra, un ingreso adicional para la unidad productiva y mayor resiliencia climática para las comunidades rurales.
“De las investigaciones realizadas, resulta que tener este tipo de sistemas resulta muy eficiente en términos de agricultura: se protege al cultivo, hay una mejor eficiencia en el uso de la tierra y del agua, y genera mayor resiliencia climática para las comunidades”, expuso.
Añadió que este proyecto ganó el Primer Lugar Nacional en Innovación Agroalimentaria en el 2025 y, si bien, empezó con un proyecto fundador llamado Tonatiuh, que generó 5 kilowatts de energía, está escalando con otro proyecto financiado por la Secihti, que generará 10 kilowatts y ya se trabaja con el gobierno estatal de Puebla en un sistema que genere 120 kilowatts.
Finalmente, se refirió al Centro Nacional de Diseño de Semiconductores Kutsari, en la Unidad Puebla, una plataforma nacional para el diseño de circuitos integrados que articula esfuerzos entre academia, industria y gobierno para formar talento especializado, impulsar la innovación tecnológica y generar propiedad intelectual nacional en el sector de semiconductores.
Comentó que en esta plataforma, el INAOE se dedica al diseño analógico en modo mixto para radiofrecuencia y diseño digital para los sectores médicos, automotriz y electrodoméstico, diseñando en tecnología de semiconductores de 180 nanómetros, 65 nanómetros, 22 nanómetros y 16 nanómetros, esta última ya muy cercana a la tecnología de punta.
“Un ejemplo es el del circuito integrado Tonantzin 1, que es un sistema de detección de creatinina para la predicción temprana de la enfermedad renal degenerativa; está en varias etapas el desarrollo del sistema: vemos un chip, cómo se encapsula, cómo se pone en una tarjeta y, finalmente, en un producto final que, claro, está también a nivel de prototipo”, explicó.
Al moderar el Seminario, la ingeniera Jessica Castañeda Castillo, asesora técnica del CIGA, recordó que el INAOE tiene cuatro grandes áreas de investigación: la astrofísica, la óptica, la electrónica y las ciencias computacionales, con líneas que abarcan, entre otras, la astronomía, la fotónica, la microelectrónica, los circuitos integrados, la robótica y la inteligencia artificial.
“El desarrollo tecnológico adquiere una importancia especial frente a los desafíos que tenemos, como transición energética o la eficiencia en procesos productivos, la digitalización, la automatización, el desarrollo de semiconductores que nos puso de cabeza en épocas de pandemia, o la generación de soluciones de problemas ambientales y sociales”, opinó.
Por esto, añadió Jessica Castañeda, creo que el reto no consiste únicamente en producir conocimientos científicos, sino en cómo fortalecer las capacidades para convertir este conocimiento en tecnología, en innovación, en futuro para el país.
Por su parte, el maestro Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGA, apuntó que cuando se observa el desarrollo tecnológico desde el territorio, se encuentra una realidad muy concreta, ya que la innovación ya no es sólo un tema científico, sino un factor que está modificando el modo en que se produce, se compite y en cómo se resuelven los problemas.
“De acuerdo con algunos censos económicos del 2024, del mismo INEGI, entre 2018 y 2023 la fabricación de componentes electrónicos fue la actividad que registró el mayor incremento en su participación dentro del Valor Agregado Censal Bruto de Baja California; su participación pasó de 3.6% en 2018 a 4.7% en 2023, un aumento del 1.1%”, detalló.
Ese crecimiento, dijo, se reflejó en su posición entre las principales actividades económicas en el estado, pasando del quinto lugar en 2018 al segundo en 2023, es decir, la evolución de la estructura productiva estatal muestra una vinculación cada vez más estrecha entre la capacidad científica o tecnológica, y las actividades económicas más relevantes de la región.
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