A Fondo
Deben gobiernos de México y EU priorizar el problema de contaminación en Cuenca del Río Tijuana; CIGAMX
No se debe bajar la guardia en la gestión de largo plazo del agua, atendiendo la calidad de aguas residuales y también las emisiones de gases tóxicos
Manejo integral de cuencas busca equilibrar la conservación de recursos naturales y las necesidades de desarrollo económico.
TIJUANA.- Los gobiernos de México y Estados Unidos deben atender el problema crónico de contaminación que presenta la cuenca del Río Tijuana, lo cual implica no solo mejorar la calidad de las aguas residuales que escurren de Tijuana hacia San Diego, sino la calidad del aire, por las emisiones de gases tóxicos que allí se generan.
Así lo remarcó el ingeniero bioquímico José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGAMX), quien exhortó a los gobiernos de ambos países a no bajar la guardia en la gestión ambiental y la gestión de largo plazo del agua, que se trae desde el Valle de Mexicali a Tijuana y a la que no se le da un uso o manejo inteligente.
Entrevistado en el marco de la sesión 164 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que versó acerca del manejo integral de las cuencas en México, recordó que esta cuenca es un ecosistema compartido, puesto que la parte alta está en el lado de México y termina en el lado norte de la frontera, por lo que deben hacerse esfuerzos comunes.
“Del lado de San Diego tienen muy claro que la inversión es de 10 a 1, es decir, que por cada dólar que se invierte en la parte alta de la cuenca, se ahorran 10 en la parte baja de la cuenca, por eso es la necesidad de tener una comprensión y colaboración entre los dos países, México y Estados Unidos, dentro o no del Tratado de Libre Comercio”, enfatizó.
El empresario y ambientalista, egresado del Programa LEAD del Colegio de México, opinó que los gobiernos federales de México y Estados Unidos deben retomar el impulso inicial y considerar seriamente que esta es una de las cuencas prioritarias no sólo para México, sino para Estados Unidos, porque esta frontera es de alta relevancia política, ambiental y social.
Dijo que los gobiernos federales de México y Estados Unidos, así como los estatales de Baja California y California, han hecho esfuerzos por mejorar la calidad del agua y de los escurrimientos, de la infraestructura de tratamiento de aguas residuales, pero no es suficiente. “Recientemente el gobierno de California liberó un presupuesto de poco más de 40 millones de dólares para atender no solamente calidad de aguas residuales, sino también calidad del aire, porque se mezcla la contaminación, las emisiones de gases tóxicos en la zona del Río Tijuana ha provocado que el gobierno de California también participe”, afirmó.
Hace unos meses, recordó Zavala Álvarez, en el memorándum de entendimiento entre México y Estados Unidos, se pensó en duplicar la capacidad de la planta de Punta Bandera y hasta un posible emisor submarino de las aguas residuales tratadas en el lado mexicano, pero recientemente nos enteramos que ese proyecto dejó de ser considerado.
“La misma ampliación de Punta Bandera: existía una planta de mil 100 litros por segundo y hoy se construyó una nueva, sí, pero de 800 litros por segundo, y en este memorándum de entendimiento de hace unos meses, se hablaba de duplicar, de aumentar hasta 2.9 metros cúbicos por segundo Punta Bandera y ahora ese proyecto se ha descartado”, lamentó.
Nos hace falta, insistió, hacer mayores esfuerzos para alinear las políticas ambientales del gobierno federal, de manera que se vean reflejadas en los gobiernos locales, tanto estatales, como municipales, es un esfuerzo en el que tenemos que mantener la guardia en alto.
Por su parte, la ingeniera químico Jessica Castañeda Castillo, asesora técnica del CIGAMX, consideró que hoy el tema de cuencas y ciudades resulta especialmente relevante, en un contexto donde la disponibilidad de agua, la conservación de ecosistemas y la resiliencia urbana se han convertido en desafíos prioritarios para el país.
“Actualmente, el 77% de la población mexicana vive en zonas urbanas y gran parte del agua que abastece a las ciudades proviene de cuencas que enfrentan problemas de deforestación, de contaminación, sobreexplotación y efectos asociados al cambio climático”, alertó.
Añadió que las cuencas hidrográficas constituyen unidades naturales de planeación que permiten comprender la relación entre los ecosistemas, el agua y las actividades humanas.
Según la Comisión Nacional del Agua, indicó, México tiene más de 700 cuencas hidrográficas principales, que presentan distintos grados de deterioro ambiental y crecimiento, expansión agrícola y pérdida de cobertura vegetal, por ello, el manejo integral de las cuencas busca equilibrar la conservación de recursos naturales y las necesidades de desarrollo económico.
Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGAMX, recalcó que en Baja California, hablar de cuencas y ciudades es hablar de seguridad hídrica y resiliencia territorial, dado que la región enfrenta uno de los mayores niveles de estrés hídrico del país debido a su clima árido, el crecimiento urbano acelerado y la dependencia de fuentes externas, como el río Colorado.
El egresado de la Maestría en Administración Integral del Ambiente de El Colef recordó que ciudades como Tijuana, Mexicali y Ensenada dependen cada vez más de una gestión eficiente del agua y de la conservación de los ecosistemas que permitan su captación y distribución.
“Cuencas estratégicas como la de los ríos Tijuana, Guadalupe y Hardy enfrentan presiones derivadas del cambio de uso de suelo, de la contaminación y de la variabilidad climática; estos factores incrementan los riesgos de escasez, inundaciones y degradación ambiental afectando tanto a las comunidades, como a las actividades productivas de la región”, sostuvo.
Fortalecer el manejo de cuencas, concluyó, es fundamental para construir ciudades más resilientes, garantizar la disponibilidad del agua y promover un desarrollo sustentable que reconozca la estrecha relación entre los ecosistemas y el bienestar de la población.
Esta semana, en la sesión 164 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que organizan la Concanaco-Servytur, el Programa LEAD del Colmex y el CIGAMX, participó como expositor el maestro Sebastián Guzmán Díaz, coordinador de Ciudades Resilientes en el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN).
“Las ciudades dependen de las cuencas que habitan, porque es a través de estas cuencas y la provisión de los servicios ecosistémicos que estas nos proveen, que estas ciudades pueden existir, y desde el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, percibimos esta interdependencia como algo fundamental”, reiteró Guzmán Díaz.
Al exponer el tema “Cuencas y ciudades: 25 años por el manejo integral de las cuencas en México”, inició mostrando imágenes de la evolución del glaciar Ayoloco, que se ubicaba en la cumbre del volcán Iztaccihuatl, un glaciar que se extinguió debido al cambio climático.
Indicó que el objetivo institucional del FMCN es proteger los tesoros naturales del país, bajo la concepción de que no existe un desarrollo económico sostenible en el tiempo, si no se logra transformar cualquier tipo de recurso financiero en un recurso natural que ayude a proteger y a garantizar la forma en que los recursos naturales se mantienen a lo largo del tiempo.
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