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Beneficios cognitivos y retos conductuales en el uso de videojuegos
Los videojuegos son una actividad cada vez más presente en la vida de niños, jóvenes y adultos, y su impacto en la conducta y el cerebro ha sido objeto de análisis científico
Estudios muestran asociaciones entre videojuegos y ciertos comportamientos, estas correlaciones no implican causalidad.
TIJUANA.- Los videojuegos son una actividad cada vez más presente en la vida de niños, jóvenes y adultos, y su impacto en la conducta y el cerebro ha sido objeto de análisis científico. En la conferencia “Modo Gamer: lo que pasa en tu cerebro mientras juegas”, el Dr. Luis Ángel Llamas Alonso, académico de la Maestría en Neuropsicología en CETYS Universidad, explicó que, aunque algunos estudios muestran asociaciones entre videojuegos y ciertos comportamientos, estas correlaciones no implican causalidad.
Además, destacó que los videojuegos pueden mejorar habilidades cognitivas como la atención, la velocidad de procesamiento y la capacidad de respuesta, así como contribuir a contextos clínicos de apoyo, mientras que también pueden estar relacionados con riesgos como la adicción, dependiendo del tiempo, el tipo de juego y el contexto individual.
La conferencia se llevó a cabo en el marco de la Semana del Cerebro 2026, campaña global que busca aumentar la conciencia sobre los beneficios, avances y la importancia de la investigación en neurociencias. Por ello en CETYS Universidad Campus Tijuana se llevó a cabo la conferencia: “Modo Gamer: lo que pasa en tu cerebro mientras juegas”, impartida por el Dr. Luis Ángel Llamas Alonso, también catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California.
Durante su intervención, el especialista abordó el uso de los videojuegos tiene una alta penetración en la población, desde la infancia hasta la adultez. Por ello, subrayó la relevancia de analizar sus efectos tanto en la conducta como en el funcionamiento cerebral.
“Si bien existen estudios que han identificado asociaciones entre el uso de videojuegos y ciertos comportamientos, es importante precisar que estas correlaciones no implican causalidad directa. Hay asociaciones, pero no significa que los videojuegos por sí mismos generen conductas violentas; los efectos identificados suelen ser pequeños y forman parte de un fenómeno mucho más complejo”, detalló al respecto.
Asimismo, destacó que los videojuegos pueden activar sistemas cerebrales relacionados con la recompensa, particularmente el sistema dopaminérgico, vinculado con la plasticidad cerebral. Es decir que “los gamers” o las personas que juegan videojuegos activan beneficios cognitivos, por la alta demanda mental, mostrando mejoras en habilidades como la atención, la velocidad de procesamiento y la capacidad de respuesta.
En contextos clínicos, agregó, estas herramientas incluso han demostrado potencial en el apoyo a condiciones como la dislexia o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Sin embargo, advirtió que este mismo sistema de recompensa puede estar relacionado con conductas adictivas, lo que posiciona a los videojuegos como un fenómeno de “doble filo”.
El académico enfatizó que el impacto de los videojuegos no puede generalizarse como positivo o negativo, ya que depende de factores como el tiempo de uso, el tipo de juego, el contexto social y las características individuales de cada persona.
En cuanto a las líneas actuales de investigación, destacó que la comunidad científica trabaja en identificar los factores que pueden prevenir conductas de riesgo, considerando no solo el uso de videojuegos, sino también variables sociodemográficas y hábitos de vida. Estos estudios integran metodologías avanzadas que combinan análisis conductuales, autorreportes y técnicas fisiológicas como la electroencefalografía y la resonancia magnética.
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