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Smartphone como puerta de acceso que reduce la brecha: 47% de los usuarios de PayJoy son mujeres
En México, apenas 63.1 de las mujeres entre 18 y 70 años cuenta con algún tipo de crédito formal, de acuerdo con datos del INEGI. La brecha no es menor en productos financieros: 72.8% de las mujeres tiene al menos un producto formal, mientras que en hombres es del 80.9%
Datos reflejan un desafío estructural: el acceso al sistema financiero formal continúa siendo más limitado para las mujeres.
CIUDAD DE MÉXICO.- En México, apenas 36.1% de las mujeres entre 18 y 70 años cuenta con algún tipo de crédito formal, de acuerdo con datos del INEGI. La brecha no es menor si se observa el acceso general a productos financieros: 72.8% de las mujeres tiene al menos un producto formal, mientras que en hombres la cifra asciende a 80.9%, una diferencia de 8.1 puntos porcentuales.
De acuerdo con Nicolás Schiaffino, VP & Country Manager de PayJoy en México, el dato refleja un desafío estructural: el acceso al sistema financiero formal continúa siendo más limitado para las mujeres. Sin embargo, destaca que en ese mismo entorno, PayJoy reporta que 47% de sus usuarios en México son mujeres, muchas de ellas previamente sub-bancarizadas.
La pregunta que emerge no es menor: ¿qué está permitiendo que un modelo digital logre atraer a un segmento que, en promedio, participa menos del crédito formal?
La brecha más allá del crédito
El acceso financiero no puede analizarse de manera aislada. En México, el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en México representa 23.9% del Producto Interno Bruto; de ese total, 72.6% fue generado por mujeres, lo que implica que el valor económico de su trabajo no remunerado es 2.7 veces mayor al de los hombres, según el Inegi.
Este contexto ayuda a entender por qué la flexibilidad financiera se vuelve un factor determinante. Las mujeres no solo enfrentan menor acceso al crédito formal, sino que también concentran una mayor carga de responsabilidades de cuidado y trabajo no remunerado, lo que condiciona tiempos, ingresos y estabilidad laboral.
Frente a ese escenario y mientras el acceso a crédito tradicional muestra brechas, la penetración tecnológica presenta un panorama distinto. Schiaffino indica que, de acuerdo con el Impact Report 2025 de PayJoy, el 49% de sus clientes a nivel global son mujeres que han accedido al crédito formal y a las finanzas digitales con el smartphone como puerta de entrada.
De ellas, un alto porcentaje habían sido ignoradas previamente por los productos de crédito tradicional: 45% de los usuarios de la firma no cuenta previamente con tarjeta de crédito, tarjeta de débito ni cuenta bancaria; solo 14% tiene tarjeta de crédito, 22% tarjeta de débito y 28% cuenta bancaria. Además, 31% eran usuarios primerizos de smartphone al momento de incorporarse al sistema financiero mediante este modelo.
Para una parte relevante de esta población, el financiamiento del dispositivo representa su primera línea de crédito formal y, con ello, el inicio de un historial crediticio.
El contraste entre cifras oficiales y datos de adopción del smartphone colateralizado revelados por PayJoy sugiere una dinámica relevante: mientras el crédito tradicional mantiene brechas por género, la infraestructura móvil ya está ampliamente distribuida.
Si el 81.%de las mujeres del país utiliza a diario un celular, pero solo 32.7% tiene crédito formal, el diferencial abre espacio para modelos que conecten ambos universos. Esto sugiere una gran oportunidad de impacto ya que cerca del 40% de los usuarios son mujeres trabajadoras y el 55% son madres de familia que reportaron un incremento en sus ingresos, a partir de PayJoy.
En un país donde la inclusión financiera aún presenta disparidades relevantes, el smartphone —un dispositivo cotidiano— comienza a desempeñar un papel que va más allá de la conectividad: convertirse en puerta de entrada al crédito formal para mujeres y otros segmentos históricamente subatendidos.
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