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Omisión de cuidados en menores: identifica las alertas
La omisión de cuidados es una de las formas más frecuentes y silenciosas de maltrato o negligencia infantil; de ahí la importancia de reconocer, prevenir y atender esta problemática que afecta directamente el desarrollo integral de los menores de edad
La crianza puede ser desafiante y agotadora, pero pedir ayuda es un acto de responsabilidad y amor, señala experta CETYS.
MEXICALI.- La omisión de cuidados es una de las formas más frecuentes y silenciosas de maltrato o negligencia infantil. Así lo explicó la Dra. Daniela Díaz Flores, coordinadora de la Licenciatura en Psicología Infantil de CETYS Universidad, Campus Mexicali, quien subrayó la importancia de reconocer, prevenir y atender esta problemática que afecta directamente el desarrollo integral de los menores de edad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la negligencia ocurre cuando los tutores o cuidadores dejan de atender las necesidades básicas de un menor de edad o infante, ya sea en el ámbito físico, emocional, educativo o de salud. La Dra. Díaz aclaró que, a diferencia de otras formas de maltrato que implican acciones directas, la omisión de cuidados es un daño que se produce por no hacer, por descuidar consistentemente aquello que es indispensable para su bienestar.
Entre las señales más comunes se encuentran la falta de higiene, enfermedades no atendidas, alimentación inadecuada o ropa inapropiada para el clima. También pueden observarse cambios conductuales, como bajo rendimiento escolar, ausentismo, irritabilidad, aislamiento o dificultad para expresar emociones. La especialista enfatizó que cualquier cambio significativo en el comportamiento de un menor de edad es un foco de atención, y que el papel de los docentes, vecinos y adultos cercanos es clave para detectar tempranamente estas señales. “Más vale prevenir y reportar que permanecer en silencio; el aviso oportuno puede salvar una vida”, señaló.
La omisión de cuidados puede tener consecuencias profundas en el desarrollo emocional, social y académico en las niñas, niños y adolescentes: dificultades para confiar en los demás, problemas para regular emociones, aislamiento, mayor vulnerabilidad a trastornos psicológicos o dificultades escolares. No obstante, la Experta CETYS destacó que una red de apoyo sólida, llámese familia, docentes, comunidad o profesionales, puede marcar una gran diferencia en la recuperación.
“Claro que es importante proveer las necesidades básicas, alimento, nutrición, obviamente en esta parte, pero también que no nos olvidemos de la cuestión emocional, que la salud mental es sumamente importante y puede ser un gran factor de protección en la vida de estos menores de edad”, expresó la docente.
Asimismo, explicó que la intervención debe ser integral, combinando atención psicológica, acompañamiento familiar, soporte médico y, cuando es necesario, la activación de protocolos legales. Por ello, las escuelas y profesionales de salud mental cumplen una función crucial en la prevención, detección y canalización de estos casos.
Finalmente, la Dra. Díaz invita a madres, padres y tutores a recordar que no se trata de ser perfectos, sino de estar presentes. “La crianza puede ser desafiante y agotadora, pero pedir ayuda es un acto de responsabilidad y amor. La salud emocional es un factor de protección tan importante como la alimentación o la educación. El acompañamiento constante, la escucha y el vínculo afectivo establecen la base del bienestar infantil”.
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