Ante la imposibilidad de aparecer en la boleta de la elección presidencial del próximo año, López Obrador seguirá en campaña a pesar de haber dado “moralmente muerto” a sus opositores

Por Alberto SARMIENTO REYES / HIPTEX

Aunque desde el principio de su administración, que ayer cumplió cinco años, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio por “moralmente derrotados” a sus opositores políticos, en la nueva versión de su “AMLO Fest” en el Zócalo de Ciudad de México, les dedicó buena parte de su mensaje.

Y para muestra un botón: “No es sentencia, ni siquiera advertencia, ni mucho menos amenaza, pero les digo desde la principal plaza pública de México: poco lograrán si no abandonan su egoísmo y aprenden a respetar y amar a sus semejantes; no llegarán lejos si no comprenden e internalizan que el dinero y lo material es efímero, que la felicidad verdadera está asociada a la bondad y a la fraternidad”.

Si desde hace años los dio por muertos, cómo explicar que a unos meses de los comicios del 2024, en el que estará en juego el cargo que ostenta y la renovación de ambas cámaras, les dedique críticas.

Sus palabras se entienden en razón del anuncio hecho por el bloque opositor que formó la coalición Frente Amplio por México, integrados por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y el de la Revolución Democrática (PRD), para la elección de su candidato o candidata presidencial, mediante un método que ha recibido más comentarios positivos que cuestionamientos.

Aunque en todas las encuestas realizadas hasta el momento, se ha dado por descontado el triunfo en la elección presidencial de quien sea el candidato o candidata de Morena y sus aliados, estos ejercicios se levantaron en tiempo en que la posición parecía “moralmente derrotada”.

Pero es evidente que en las dos últimas semanas el proceso elección pareciera que la ha “revivido”, aún sin haber definido a su abanderada o abanderado.

El hecho cierto es que López Obrador está más que metido, como ningún otro de sus antecesores, en el proceso electoral que lo habrá de relevar. Aunque llegó al poder, su camiseta de opositor que por espacio de 12 años trajo consigo no se ha la ha quitado en estos cinco años que ha gobernado el País, y es evidente que no se la quitará en los meses que le faltan.

Porque López Obrador no solo aspira a que sea la candidata o el candidato de Morena quien gane la elección, sino que la coalición que arme con sus partidos satélites, gane la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, con lo cual podría, en el tramo final de su gobierno, impulsar y aprobar reformas constitucionales que no ha podido lograr.

Pero su máximo anhelo político es la de reformar la Constitución para elegir con el voto ciudadano a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), su principal contrapeso político hasta el momento.

Pero para lograr este anhelo requiere Morena y partidos satélites lograr 33 millones de votos -como lo reconoció su líder nacional, Mario Delgado-, es decir, 3 millones más de la elección histórica que encabezó López Obrador.

Por ello, ante la imposibilidad de aparecer en la próxima boleta de la elección presidencial, López Obrador seguirá en campaña a pesar de haber dado “moralmente muerto” a sus opositores, como quedó demostrado la lluviosa tarde este sábado en el zócalo capitalino.

Y para los temas pendientes que aquejan a todos los mexicanos, el presidente Lopez Obrador también tuvo tiempo de prometer a cinco años de gobernar y meses de dejar el poder: “En el poco tiempo que llevamos (…) algo que es muy valioso, hay justicia y tranquilidad social y se avanza hacia la erradicación de la violencia. Lo vamos a lograr entre todos, ¡me canso ganso”.