Los tiempos políticos sigue su curso y los “bonillistas”, alcaldes y alcaldesas, están en la cuenta regresiva para definirse políticamente de cara al proceso electoral 2024

Por Alberto SARMIENTO REYES / HIPTEX

Una vez que el senador Jaime Bonilla Valdez decidiera convertirse en Comisionado Político del Partido del Trabajo (PT) en Baja California y que, desde sus Jornadas por la Paz, se dedicase a lanzar toda clase de críticas y cuestionamientos a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, colocó en una complicada posición a los destacados militantes de Morena que han presumido ser “bonillistas”.

Estamos hablando de las alcaldesas Montserrat Caballero Ramírez y Araceli Brown Figueredo; así como los presidentes municipales Armando Ayala Robles y Darío Benítez, cuyas carreras políticas en Morena iniciaron de la mano con el respaldo y liderazgo que Jaime Bonilla enarboló cuando el partido de la Cuarta Transformación era apenas un proyecto imberbe en Baja California.

Ahora, tras la solicitud de expulsión de Jaime Bonilla de Morena, aprobada por la mayoría de los integrantes del Consejo Político de Baja California, la posición de los “bonillistas” se percibe más complicada.

Apoyar a Bonilla estando dentro de Morena es una cosa, hacerlo abierta y conscientemente ahora que el senador está en el PT es una cosa muy distinta, con todo y que el llamado partido rojo sea aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador.

A ello súmele el respaldo tácito del presidente López Obrador y del dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, a la gobernadora Marina del Pilar, quien ha dejado la civilidad política para señalar de “tóxico” a su antecesor y acusarlo de “ni superar” el hecho que ella fuera sea sucesora y no se apegase a su control político.

Por ello la posición de Montserrat Caballero, Araceli Brown, Armando Ayala y Darío Benítez ha entrado en una encrucijada, deslindarse abierta y públicamente de Jaime Bonilla, aunque ello no implique su incorporación plena a la corriente política que hoy lidera Marina del Pilar dentro de Morena, con el respaldo de su dirigencia, el Consejo Político Estatal, así como la mayoría de los comités de base.

En estos momentos, los actuales presidentes municipales de Tijuana, Tecate, Ensenada y Playas de Rosarito, tienen el respaldo de la mayoría de los regidores, que al igual que ellos crecieron políticamente bajo el manto protector de Jaime Bonilla.

Pero ya hay desmarques muy claros en los Cabildos con mayoría morenista. En el Congreso del Estado, salvo los casos de Marco Blasquez Salinas y Sergio Moctezuma, el resto de los diputados de Morena están alineados por la mandataria estatal, pese a que algunos y algunas igualmente le deben su carrera política a Jaime Bonilla.

Complicado el panorama para los “bonillistas”, en especial para alcaldes y alcaldesas, porque tanto Montserrat Caballero como Darío Benitez es natural su aspiración a reelegirse en el cargo.

En tanto Armando Ayala anda encampañado desde hace meses en busca de ser el candidato de Morena para el Senado de la República; a Araceli Brown, producto de su pobre trabajo al frente del gobierno de Playas de Rosarito apenas le daría para una diputación federal, que la tendría en la mano si su “valedor” Jaime Bonilla tuviese el control de Morena.

Los tiempos políticos están en curso y los “bonillistas” están en la cuenta regresiva para definirse políticamente. ¡Fuera máscaras! O rompen o siguen apoyando a Jaime Bonilla. Sus carreras políticas están en juego y eso lo saben muy bien. Ah, y no cabe la simulación.