La tos ha atacado a futbolistas, periodistas y a muchos fans que asisten a la Copa del Mundo, en un invierno catarí con temperaturas por encima de los 26 grados centígrados

Por Manuel R. MEDINA / MURO DEPORTIVO

Hace 12 años cuando se dio a conocer que Qatar sería anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA, una de las principales preocupaciones eran las altas temperaturas del verano en el país del Medio Oriente, pero cuando se mudó la fecha al invierno las cosas se fueron relajando, especialmente cuando se dio a conocer que los estadios tendrían aire acondicionado. Pero esto solo dio paso al virus que atacó a todos en Qatar, no es Covid, ni es futbol: es una gripa.

Para los cientos de miles de aficionados que han asistido a la justa futbolera, el aire acondicionado ha sido un problema complicado: ya que sí bien es cierto que hace que el calor no sea tan pesado, también empeora las cosas cuando tienen que salir de los autobuses, del metro, e incluso del estadio, donde muchos tienen que traer una chamarra o rompevientos para no pasar frío.

Es por esto que muchos han sufrido de una gripa colectiva que los tiene visitando las farmacias, auto-medicándose e incluso algunos otros han decidido no realizar algunas actividades por miedo a empeorar, como asistir a los safaris por el desierto o estar a la intemperie.

¿Y los periodistas y organizadores? Bueno, ellos también han sufrido, porque en los estadios de la Copa Mundial de la FIFA solo hay dos opciones en el termómetro: extra-frío o extra-calor. Parece ser que no se ponen de acuerdo y en pleno partido el inmueble puede apagar el aire acondicionado, dejando a todos sudando, para luego prenderlo y tener a todos temblando.

Bueno ya, muchas quejas, pero seguro esto no afecta a los futbolistas, ¿verdad? Pues, todo lo contrario, hace unos días la estrella de la Selección Danesa, Christian Eriksen se quejaba de que jugar con aire acondicionado era dañino, ya que los jugadores no solo sentían frío, sino que también les impedía de alguna manera respirar de manera correcta. De acuerdo con el danés, "el aire se sentía más húmedo, había algo en el oxígeno. Cuando corrías, era un poco más difícil recuperar el aliento comparado a un estadio normal".

Uno pensaría que durante esta competencia, lo único contagioso sería el ambiente futbolero, o las ganas de alentar por tu equipo favorito, pero la ironía de todo es que en un país con un invierno de más de 26 grados centígrados durante el día, la gripa se convirtió en el virus que atacó a todos en Qatar, no es Covid, ni es futbol.

Manuel R. Medina es un periodista deportivo que por 21 años ha cubierto las competencias más importantes del mundo. Su trabajo lo ha llevado a cuatro copas del mundo, en Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y ahora en Qatar 2022; Copa América Chile 2015, Copas Oro, Juegos Olímpicos Río 2016, la Confederaciones Rusia 2017, los cuatro últimos Mundiales de Clubes, además de numerosos viajes para dar a conocer la información deportiva de primera mano. Puedes seguirlo en Twitter en @manuelmedina