La ingesta de ácido fólico para inhibir problemas congénitos de los bebés también se recomienda a los hombres, pues reduce la actividad de los genes que podrían ser causantes de enfermedades hereditarias

MEXICALI.- La ingesta de ácido fólico para inhibir problemas congénitos de los bebés también se recomienda a los hombres, pues reduce la actividad de los genes que podrían ser causantes de enfermedades hereditarias. 

José Rojas Serrato, director del Hospital Materno Infantil de Mexicali, indicó que cuando la pareja que busca un embarazo toma este elemento por lo menos 3 meses antes de concebir, incrementa las posibilidades de procrear hijos más sanos, incluso se puede iniciar su ingesta desde la adolescencia.  

Recordó que en la concepción tanto hombre como mujer aportan carga genética y por lo regular los esfuerzos de promoción de embarazos saludables y reducción de males congénitos se dirigen hacia la mujer. 

“El hombre también debe preparase físicamente desde edades tempranas para promover el nacimiento de bebés más sanos, no es una tarea exclusiva de la mujer; el 50 por ciento de la información genética es del hombre”, explicó. 

Especificó que, aunque las malformaciones congénitas son multifactoriales, una preparación física de ambos progenitores ayudará a que la mujer lleve un embarazo más saludable y por ende se reduzcan los riesgos. 

En el caso específico de la ingesta de ácido fólico, indicó que estudios serios han demostrado su influencia en la producción de óvulos y espermatozoides con mayor calidad de carga genética. 

El ácido fólico se puede tomar hasta 3 meses antes de intentar procrear. Se puede encontrar de forma natural varios alimentos o en cápsulas que se pueden adquirir de forma gratuita en centros de salud o a bajo costo. 

Algunos padecimientos, como defectos en la formación del tubo neural, están relacionadas con la deficiencia de ácido fólico. Además, el hombre es quien aporta toda la información genética para la formación de la placenta, la cual es fundamental para el sano desarrollo del nuevo ser dentro del útero.

Incluso si no hay intención de un embarazo es beneficioso su consumo porque este elemento nutricional tiene la capacidad de retardar la aparición de enfermedades ya codificadas en los genes, es decir, inhibe la aparición de forma temprana. 

“Cuando nacemos traemos ya una serie de ventajas o desventajas genéticas. La mayoría de las veces buenos hábitos de vida y una sana alimentación pueden desactivarlas o inhibir los malos genes por mucho tiempo. Al contrario, el estrés, mala comida y una serie de factores negativos pueden adelantar el despertar la mala información y empezar a hacer estragos en el organismo”, explicó.