En algunos de sus arrestos, Juan recuerda al novelista Henry Miller, cuando en “Trópico de Capricornio” inmortalizó aquello de “Cual mayor es la calidad de un hombre, en peores condiciones se encuentra”.

Juan Domínguez García tiene 35 años de edad, y es originario de Jalisco; aunque ya casi es un tijuanense más, al tener desde los seis en esta frontera, cuando ya soñaba con dedicarse a su actual profesión.

Además de esposo, y ser padre de dos hijos- el más grande de 8 y otro de cerca de 2- está a la espera de su tercero, quien apenas tiene dos meses de gestación.

Juan, que a diario sale de su casa sin saber si su trabajo le permitirá regresar con los suyos, es un agente de la Policía Municipal con 11 años de experiencia, y que más allá de estar preparado física y tácticamente, él entra en ese raro y selecto grupo de uniformados asiduos a la lectura, y ser de esos hombres que “devoran” libros de manera lúdica, para compartir con la ciudadanía el conocimiento adquirido.

De hablar franco y rápido, recomienda los cuentos de Ambronce Bierce, y la inigualable sabiduría subterránea de Charles Bukowski, en manos de su álter ego ‘Chinaski’, ése que siempre que se encontraba “Peleando a la contra”, y que decía que “El conocimiento si no se sabe aplicar es peor que la ignorancia”.

Y sí, ese acervo que ha adquirido a través de la literatura, le ha servido en su trabajo para impartir un mejor criterio y palpar la vida desde otra perspectiva, además de realizar algunos escritos que desea que sus hijos algún día puedan leer.

Juan dice que hay una frase de Víctor Hugo que lo ha marcado en su trabajo, en la que se cuestiona “¿Cuál es la primera de las igualdades?” Por lo que él simplemente responde “La equidad”, pero detalla que eso es prácticamente imposible. 

“Nunca seremos iguales si no tenemos lo mismo, y desgraciadamente en la humanidad no existe la equidad. Para mí es una frase que abarca el pasado, el presente, nuestro futuro y siempre lo veo en mi trabajo”, refirió

Recuerda algunos títulos que lo han acompañado, sobresaliendo las obras de Garcia Márquez; “Los miserables”, de Victor Hugo; el imperdible “Pedro Páramo” del maestro Rulfo. Así como Honorato de Balzac; sin olvidarse de “Las Batallas en el desierto”, obra cumbre y retrato del México de los años 40, escrito por José Emilio Pacheco, pasando por textos de Hemingway, Edgar Allan Poe, Isaac Asimov, Elena Poniatowska y algunos otros. “No son muchos, pero sí me gustaría leer más”, se sinceró.

Cita al novelista Henry Miller, cuando en “Trópico de Capricornio” inmortalizó aquello de “Cual mayor es la calidad de un hombre, en peores condiciones se encuentra”, al confesar que le ha tocado hacer arrestos de personas que tienen una calidad humana muy grande, pero que desgraciadamente han caído en el error de cometer alguna falta civil.

Sin embargo, y muy a pesar de todo lo descrito, Juan sabe que la sociedad, a los policías no los tiene en el mejor de los conceptos, “Vamos de la mano con el gobierno; al final somos servidores públicos que estamos con la gente todos los días; trabajamos con ellos, no como varios servidores que están desde su oficina”.

“Mucha gente nos asocia a todos los policías, como los casos que han ocurrido en Guerrero, y la perspectiva de la gente es de afirmar ‘qué nos hace pensar que los policías de Tijuana no hacen algo parecido’. Es muy sustentado lo que dicen, pero no somos la misma corporación y a veces la gente no se da cuenta de eso, y nos corta parejo” expresó.

Al llegar un llamado de emergencia para seguir haciendo su trabajo, Juan brevemente confesó que lo más gratificante en su trabajo, es ayudar a la gente, “desde empujar un carro, hasta atrapar a un ladrón” destacó, no sin antes de despedirse hacer la mención de que ojalá y la ciudadanía valore la labor del policía, “habemos policías que a veces cometemos errores, pero como humanos podemos seguir adelante, y perdonarlos, y, ante todo, ayudar”.

*Escrito realizado en enero de 2015