Una sociedad tijuanense resentida con el gobierno federal por el cierre del casino vio en Juan Castillo Morales una posibilidad de venganza; al final del día al representar al ejército mexicano de alguna forma representaba el gobierno de Lázaro Cárdenas.

Texto y fotos: Crisstian Villicaña

Comenzar con palabras entrecomilladas de un antiguo filósofo, pensador o académico no es parte de un viejo cliché, me gusta pensar que se vuelve hasta cierto punto necesario cuando se dispone a hablar de asuntos que envuelven misticismos tan antiguos como el mismo autor citado.

Dispuesto lo anterior no queda más que soltar una de las frase de los ensayos de Montaigne "He visto muchas personas cuya muerte ha dado reputación en bien o en mal a toda su vida"; ésta sentencia bien la pudiéramos aplicar al personaje del cual se pretende escribir, un militar que violó y asesinó a una niña de una familia reconocida de la ciudad de Tijuana para después ser fusilado y posteriormente venerado como santo, alguien llamado "Juan Soldado".





La Tijuana de los 30´s

Para narrar estos hechos fue necesario contactarse con Emmanuel Robles Mellín, maestro de historia de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), quien nos brindó un panorama amplio del cómo se fueron construyendo los acontecimientos que le dieran vida a la mítica figura que hoy representa un santo, que si bien no es reconocido por la iglesia católica, es venerado por miles de personas, en especial en esta región, incluyendo la del sur de Estados Unidos.

"Ubiquemos a Tijuana a finales de los treinta, 1937, 1938, que es cuando ocurre esto. Acaba de pasar la 'Ley seca' entonces toda esa derrama económica que dejaban los juegos lúdicos, las apuestas, que está prohibido en Estados Unidos ahora no lo está, esto va a traer un déficit económico en Tijuana; también estamos en la época del Cardenismo".

"Cárdenas en ese entonces quería cerrar el Casino Agua Caliente por dos puntos, acabar con un posible enemigo económico, así como cambiar la moral revolucionaria, considera que Tijuana era ciudad de vicios, entonces se hace fenómeno la cancelación de los casinos en 1937".

"En el caso del Casino Agua Caliente dejaba de hacer derrama económica, no solamente el casino, sino todos los servicios alrededor a él, taxis, todo lo que estaba alrededor; entonces va haber una huelga porque se le otorgó a los trabajadores del casino el permiso de operar casinos, pero era un permiso no parar operar como casino, sino para juegos de azar, lotería mexicana, pero esto no resultaba atractivo a los norteamericanos".

Ante este escenario el Casino Agua Caliente fue reabierto de manera ilegal, acción que le costaría luego que Lázaro Cárdenas se enterara del hecho, ordenando con ello la expropiación del mismo (diciembre 1937); los terrenos que hoy son parte de la preparatoria federal "Lázaro Cárdenas".

Con cerca de 19 mil habitantes, Tijuana sufre una crisis de desempleo y pobre economía, ya no fluyen los dólares como sucedió durante gran parte de los años veinte y treinta, por el contrario, el pueblo se encuentra hasta cierto punto golpeado por la disposición de Cárdenas, hay, menciona Robles Mellín, una cierta aversión al gobierno federal; en medio de todo esto se desata "la huelga de los sentados" por parte de los trabajadores de la CROM, quienes exigían una indemnización que no llegó.

Asesinan a Olga Camacho Martínez

Fue un 13 de febrero de 1938, en la calle Segunda de la zona Centro, cuando desapareció Olga Camacho Martínez, hija de unos de los líderes sindicales que participara en "la huelga de los sentados".

"La encuentran al día siguiente, un día lluvioso, comentan las crónicas, la encuentran en un garage por la misma calle Segunda, con rastros de violencia, había sido ultrajada y muerta de forma violenta, la habían degollado".

En la vecina ciudad de San Diego se han presentando una serie de desapariciones y asesinatos de menores de edad, curiosamente, Ed Dieckmann, detective policía de San Diego está de visita en Tijuana y se ofrece a colaborar.

"Cuando le muestran la escena dice this is a piece of cake (pedazo de pastel); aludiendo a que es un asunto muy fácil porque hay mucha evidencia, había huellas de las botas, la niña en las uñas traía pedazos de pelo, de ropa; había cinco sospechosos, entre ellos Juan Castillo Morales, los otros cuatro sospechosos tienen cuartadas".





"Después de cierto interrogatorio confiesa Juan Castillo Morales, sobretodo confiesa después de que su amante, pareja con la que vivía declara que Juan Castillo la noche que se desapareció la niña llegó con su ropa ensangrentada y llena de lodo para que la lavara".

Luego de escuchar a su amasia, Castillo Morales acepta su culpabilidad; el cuartel militar donde se encontraba Juan estaba ubicado a espaldas de la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, lo que hoy es la escuela primaria Lázaro Cárdenas.

Cuando la población se entera de que ya existe una persona presa y confesa de la violación y asesinato de la hija de uno los líderes sindicales buscan hacer justicia por su propia mano, viene una revuelta, queman la cárcel, queman el cuartel y quemas parte de palacio municipal exigiendo que se les entregue al victimario.

Una sociedad tijuanense resentida con el gobierno federal por el cierre del casino vio en Juan Castillo Morales una posibilidad de venganza; al final del día al representar al ejército mexicano de alguna forma representaba el gobierno de Lázaro Cárdenas.

"Deciden entonces hacer un juicio militar sumario, expedito; toda la evidencia indicaba que era culpable, pero el juicio es demasiado rápido y la ciudadanía después va a desconfiar del juicio. Después la amante va a comentar que sí llevó la ropa, pero era porque tenía celos, que realmente no creía que Juan Castillo lo había hecho; después ella desaparece".

"Se le aplica a Juan la 'Ley fuga', que es técnicamente es un asesinato sui géneris porque no hay un reglamento. En esta ley que es típica del Porfiriato y la etapa revolucionaria es básicamente un ajusticiamiento; se le da técnicamente la posibilidad de escapar, tiene que correr y si cruza tal barda, tal río, arroyo, se salva, pero las posibilidades de escaparse son muy escasas, de hecho el gobierno federal colocó dos pelotones de fusilamiento".

Es pues que frente a la población se ejecuta, en lo que hoy es el Panteón Municipal #1 de tres rondas y un tiro de gracia, al asesino y con ello comienza a surgir el mito. Se dice que antes de su ejecución pronuncia "dónde está mi capitán, cúmplame lo que me prometió, capitancito, capitancito, sálveme"; también hay otra escena en el lugar donde cae muerto después del fusilamiento, en unos porquerizos donde hay un niño trabajando justo en el momento de la ejecución, Juan al verlo le pide se mueva ya que piensa escapar por ahí; surgiendo con estos supuestos hechos la imagen de un hombre distinto, nace la pregunta dentro del pueblo ¿realmente tenemos la certeza de que él fue el asesino?

Nace Juan Soldado

Pese a que se llevó todo un proceso judicial, un juicio militar, se fue afianzando la idea de que el hombre de 24 años, originario de Oaxaca, Juan Castillo Morales, había sido fusilado siendo inocente.

"El personaje de 'Juan Soldado' es un constructo que se ha venido construyendo como parte de la identidad fronteriza; vendría siendo como un equivalente a 'Malverde', que también es otra figura que no existió, pero si está basado en un personaje histórico".





"La imagen que vemos en la estampita no corresponde a Juan Castillo Morales, es otro, el que se ve parece un personaje de la guerra cristera, su uniforme de soldado, su quepí y a un lado el crucifijo, es un típico exvoto de la guerra cristera, es un soldado casi niño, entonces hay una redimensión de la imagen".

Enterrado en el Panteón Municipal #1, la tumba comienza a ser centro de adoración, las personas comienzan a ver a Juan Castillo como alguien que murió de manera injusta y por ende como un especie de mártir; la veneración comienza y al ser un personaje situado en la frontera se comienza hacer popular dentro la comunidad migrante.

Al mismo tiempo, soldados del sur de Estados Unidos, alentados por su madres de procedencia mexicana, empujan a sus hijos a rendir tributo al supuesto santo soldado; al igual que la cuestión migratoria, el sólo hecho de que fuera militar lo convirtió también en un santo que ayuda a la milicia.

"La tumba de Juan Soldado es la más visitada de Tijuana. Los exvotos de él son muy diferentes a los del interior del país, aquí los exvotos dejan placas, agradecimientos, nunca especifican el milagro, a veces de salud".

"Es un santo que tiene diferentes utilidades, principalmente para migrantes, pero no se limita a migrantes, también ayudas en general como cualquier otro santo".





El victimario, su tumba, así como la capilla donde cayó muerto, se han vuelto desde entonces objeto de veneración, mientras que por otro lado, el lugar donde descansa Olga Camacho Martínez se queda sin visitas, ganándose el nombre de "la tumba olvidada".