A pesar de que son muy frecuentes los accidentes por dicha causa no se da la importancia que debería a los trastornos del sueño.

 



El riesgo de muerte por accidentes entre personas con una duración de sueño menor o igual a cinco horas es 21 por ciento mayor a las que duermen entre siete y ocho horas diarias, resaltó la especialista Margarita Reyes Zúñiga.

No obstante, dijo que a pesar de que son muy frecuentes los accidentes por dicha causa no se da la importancia que debería a los trastornos del sueño.

“(Actualmente) en el país existe una norma oficial para la regulación de la seguridad en relación a la somnolencia como causa de accidentes, sin embargo, lastimosamente aún no se pone en práctica”, explicó en entrevista con Notimex la médico psiquiatra con especialidad en medicina del dormir.

En México, detalló, tres de cada 10 personas duermen menos de siete horas: uno de cada tres mexicanos está en riesgo de padecer apnea del sueño (trastorno que causa pausas en la respiración, ronquidos y somnolencia diurna), y a nivel nacional 22 por ciento de los hombres y 14 por ciento de las mujeres padece insomnio.

Debido a la alta incidencia de trastornos del sueño, la especialista indicó que es fundamental concientizar tanto a la población como a los doctores sobre los riesgos de dormir mal, pues sólo “en las escuelas de medicina de todo el país no hay una clase de medicina del sueño, por lo que los médicos no tienen el conocimiento adecuado”.

Señaló que uno de los factores por los que los mexicanos no duermen bien es que gente que labora en la ciudad y vive en el área metropolitana le toma de dos a tres horas ir y regresar de sus trabajos; “entonces llegan a su casa muy tarde y salen al siguiente día muy temprano; (eso) los está privando del sueño”.

El insomnio, uno de los trastornos más comunes, se define como la dificultad para iniciar el sueño, mantener el dormir, tener un despertar prematuro, y no tener un sueño reparador, refirió.

En tanto, la doctora adscrita a la Unidad de Trastornos del Movimiento y Sueño de la Secretaría de Salud, Maritza Sandoval, explicó que entre las causas están los factores predisponentes, que son las cuestiones propias de las personas, como personalidades aprensivas o ansiosas.

Además factores precipitantes que generan estrés a las personas como una enfermedad médica, mental, un divorcio, desempleo o cuestiones económicas; mientras los aspectos perpetuantes son las acciones que las personas realizan para combatir dicho padecimiento, como ir a la cama más temprano o tomar medicamentos, lo que sólo hace que el insomnio dure más tiempo.

Entre las consecuencias de dormir mal, detalló Maritza Sandoval, están infartos, accidentes automovilísticos, muerte prematura y obesidad, entre otros. (Notimex)